Archive for the ‘Sin categoría’ Category

Atención a las minorías como argumento

domingo, noviembre 25th, 2018

El respeto a las minorías es la prueba del algodón para la democracia. Aquellos grupos que son marginados por sus ideas o sus características merecen todo el apoyo social y político. Y es necesario denunciar con valentía los casos en que se atenta contra una persona o un grupo por sus ideas, su sexo, su raza, su lengua, su tendencia sexual, su trabajo o incluso por una enfermedad. Al lado de los débiles los principios de la democracia se fortalecen.

Sin embargo no puedo evitar un cierto hartazgo de algunas campañas institucionales y posicionamientos políticos de apoyo constante y pesistente a grupos minoritarios. Una cosa es hacer políticas efectivas para evitar la discriminación y favorecer su promoción social, por ejemplo de personas que han optado por una determinada orientación sexual, y otra cosa es utilizar estos grupos para vestirse de progresismo. Seguramente al apoyo es sincero pero la reiteración excesiva lleva a la hipocresía.

Lo digo porque me da la impresión de que no se trata de una anécdota y aunque no puedo asegurar que responda a una estrategia planificada por algunos partidos sí es evidente que constituye una tendencia generalizada que afecta a todas las formación políticas, eso sí, en grados diferentes.

Además, el esfuerzo por mostrar esta empatía con las problemáticas minoritarias distrae la atención de los problemas mayoritarios, los que nos afectan a todos, también a los que se incluyen en grupos con identidad propia. Los políticos utilizan «palabros» como el de «visualizar». ¿No debería «visualizarse» más la acción de gobierno por mejorar las condiciones económicas de la gran mayoría de los ciudadanos que todavía sufren la precariedad como efecto de una enorme crisis económica? Por parte del Gobierno, del Govern, del Consell y de cada ayuntamiento.

Es decir, la excesiva publicidad de la simpatía por las minorias es el árbol que a veces oculta el bosque de los problemas generales.

Con luz y taquígrafos

domingo, noviembre 11th, 2018

Antonio Maura, presidente del Gobierno hace más de cien años, popularizó la expresión «con luz y taquígrafos» como las únicas cosas que necesitaba para gobernar. Ahora, después del gran apagón, se necesita lo mismo, la luz, por pura lógica deductiva, y los taquígrafos para determinar las responsabilidad y registrar los compromisos para que no vuelva a suceder. Las famosas palabras del rey Juan Carlos, hoy emérito, también serían oportunas: «Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir».

Del gran apagón hay que separar dos cosas: la gestión de la crisis y las causas de la crisis. Sobre la gestión, creo que tanto los responsables políticos, empezando por la presidenta del Consell Susana Mora, como los técnicos de Endesa y de Red Eléctrica Española han sido eficaces y rápidos en resolver una situación de emergencia.

Sobre las causas de la crisis ambos deberían asumir que se han cometido errores y que hay que asegurar que no se volverán a producir. El plan de contingencia, que ha servido para reducir el tiempo de respuesta, no ha evitado que más de 30.000 clientes y seguro que más del doble de personas, hayan permanecido a oscuras durante 55 horas y 53 minutos.

Argumentos hay para todos los colores pero no podemos cambiarlos como Groucho. Es verdad que un cap de fibló que rompa dos líneas de distribución es algo excepcional e imprevisible. Pero el error está, en mi opinión, en la corta visión del plan de contingencia. No debía servir solo para responder a una avería en la central, ni reponer una torre de alta tensión, sino que debía haber reconocido la precariedad de una isla sin cable que la conectara con el exterior y aplicar las medidas para prevenir el peor de los casos. La disposición de generadores que ahora se contempla era la opción no prevista.

La visita de la ministra Teresa Ribera de ayer parece evidenciar que se ha aprendido que cuando la Isla no cuenta con su infraestructura básica operativa es una situación de emergencia.

Posar nom als caps de fibló

domingo, noviembre 4th, 2018

Tots els huracans tenen nom propi. Els Patrícia, Wilma, Katrina i Sandy són els quatre més devastadors dels darrers 15 anys. Els caps de fibló no tenen nom ni llinatge, ni tanta importància, però a Menorca no deixen d’aparèixer amb freqüència, sovint a la mar, però que quan toquen terra provoquen desastres com els que hem vist aquesta darrera setmana.

Jo seria partidari de posar a cada cap de fibló el nom del president del Govern de l’Estat que hi hagi en aquell moment. Aquest seria el cap de fibló «Pedro». En «Pedro» ha deixat una marca profunda en el territori de Menorca, uns perjudicis econòmics considerables i una sensació d’inseguretat que s’hauria de resoldre amb mesures urgents. No hauríem d’esperar a descobrir la força d’un nou cap de fibló que es podria dir també «Pablo» o «Albert».

És cert que la natura és imprevisible i que la història n’està plena de desastres naturals, però també ho és que Menorca no compta amb les infraestructures de seguretat que necessita i que les mesures de previsió davant la precarietat energètica no es van orientar prou bé.

La prova més evident de la deixadesa de l’administració central és que només cinc dies després del cap de fibló «Pedro», el Consell de Ministres autoritza l’extensió del cable submarí amb Mallorca, un acord que permet a Red Eléctrica Española, una empresa que es regeix per les ordres públiques, posar en marxa el projecte. No hi ha massa dubtes que amb el cable amb Mallorca, els efectes sobre el subministrament elèctric hagueren estat mínims.

La ministra Teresa Ribera està molt implicada amb Menorca. La petició a Brussel·les perquè l’Illa sigui zona pilot per a les energies renovables ho demostra. Ara s’ha de veure si aquest cap de fibló ens porta aires nous, que els sempre tranquils menorquins puguin veure com una reivindicació -ja era hora- compartida per tots també ho és per part de les administracions.

A veure si és d’aquesta que l’energia deixa de ser una de les nostres principals debilitats.

Suprema debilidad

domingo, octubre 28th, 2018

El lío del Tribunal Supremo a raíz de la sentencia que obliga a los bancos a pagar el impuesto sobre actos jurídicos documentados, paralizada el día después de ser promulgada por el presidente de la Sala Tercera Díez-Picazo, ha derribado el último bastión que se mantenía intacto en esta devaluada, y sin embargo querida, democracia. Y no por la acumulación de errores de Díez-Picazo, que han puesto en un brete al Supremo, sino porque se ha descubierto la cadena de favores e influencias que contamina la independencia judicial, que ha de nacer en los nombramientos para que después se perciba en las sentencias. Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, colocó a Díez- Picazo, desplazando a un magistrado con mayor experiencia y prestigio, José Manuel Sieira.

El Tribunal Constitucional padece la misma enfermedad, ya que de sus doce magistrados 4 son elegidos por el Congreso, 4 por el Senado, 2 por el Gobierno y solo 2 por por el Consejo General del Poder Judicial.

Para no sembrar la desconfianza hay que buscar otros métodos para los nombramientos. Aunque no existen vacunas para estos males -la contaminación es demasiado fácil- si hay «voluntad política» se podría dejar a los propios jueces que eligieran a los mejores para los puestos más importantes. Y en todas las profesiones, también en la judicatura, hay personas muy capaces, honestas y con un alto concepto del servicio público.

La capacidad, con todo lo que la antecede, y la ética son los dos ingredientes de la regeneración. Aceptando la imperfección de todo lo humano, sin criminalizar los errores de forma constante, el sistema necesita recuperar la credibilidad ante los ciudadanos. Y para ello no hace falta exigir la pureza que no existe, sino establecer los mecanismos para que todos esos buenos profesionales que ahora ven el espectáculo desde la platea, porque no forman parte del reparto, tengan la oportunidad de decidir.

Euforia excesiva por comprar patrimonio

domingo, octubre 21st, 2018

El dinero que se recauda con la ecotasa puede ser un caramelo envenenado cuando se utiliza para la compra de patrimonio. Adquirir Sa Tanca de Sant Lluís, la parcela de S’Ermita de Ferreries, la inversión en las casas de Binicodrell de Es Migjorn, la creación de un museo marítimo en Es Castell y la inversión en las casas consistoriales de Ciutadella tendrá un coste de 5 millones de euros, a los que hay que añadir la compra de la sala Sant Josep de Ciutadella por parte del Govern, cuyo importe no se conoce todavía. Esta euforia en el sprint final de este mandato político debería crear al menos dudas razonables, más allá de ese ego de las autoridades por dejar una huella de su paso por las instituciones. Cada compra debería estar avalada por un plan para rentabilizarla (¿será productiva de alguna forma?), una estimación de los gastos de mantenimiento y de funcionamiento y saber cuánto costará su reforma o rehabilitación.

La historia de la compra del edificio señorial de Can Saura en Ciutadella debería ser un aviso para navegantes. Se adquirió en septiembre de 2000 por 250 millones de pesetas (1,5 millones de euros). El PSM, con buen criterio, pidió que se definieran los usos para justificar un gasto tan importante. Las ideas iniciales que motivaron esa compra hace 18 años fueron: trasladar el archivo histórico municipal, convertirlo en hotel-escuela, que fuera sede del palacio de congresos que después el PTI iba a contemplar para Ciutadella, o que sirviera para la sede universitaria de la UIB que finalmente se fue para Alaior. Es decir, de lo que motivaba la compra nada se ha hecho realidad. Después se pensó en ofrecerlo como parador nacional o como sede de los juzgados. Al final, un edificio muy caro de compra y de mantenimiento será, cuando se pueda, la sede del museo que estaba en un bastión de las murallas, una buena ubicación con posibilidades de mejora.

La compra de patrimonio es un gasto con eco si no se plantea como una inversión productiva.

 

Set anys d’acció per la Reserva

domingo, octubre 14th, 2018

En 25 anys d’ençà que som Reserva de la Biosfera hem avançat poc. Hi faltava un pla d’acció com el que dilluns es debatrà al ple del Consell de Menorca, que es vol dur a terme en només 7 anys i que, sumant totes les propostes, planteja una despesa de 53 milions d’euros.

Em fa la impressió que aquest document ha recollit un munt de propostes procedents d’actors diferents amb una quantificació teòrica de la inversió. Hi ha tantes accions que ni els mateixos responsables del projecte les arriben a conèixer totes. Hi ha tantes ganes de posar en marxar el motor de la Reserva que tot hi ha cabut en aquest primer pla d’acció, que finalment dependrà, com sempre, de la «disponibilitat pressupostària».

El pla d’acció hauria de resoldre la tensió que sempre ha acompanyat el títol de Reserva de la Biosfera, entre la defensa del medi ambient i el paisatge i el desenvolupament econòmic. Amb altres paraules, la Reserva ha de mostrar la seva utilitat pel creixement econòmic i el benestar dels menorquins, aplicant, està clar, criteris de sostenibilitat. Hi ha altres «economies» que han aconseguit animar l’activitat econòmica amb aquests objectius. Per aconseguir-ho s’ha d’abstreure la gestió del projecte del debat polític i s’ha d’implicar a la societat, a les persones i a les empreses.

Menorca està plena d’oportunitats per avançar en un projecte tan interessant com el de convertir una declaració d’intencions en un pla de canvi de tendència per l’Illa, passant de la passivitat davant el ritme que manquen altres, a la iniciativa local.

El creixement en energies alternatives és un dels camps que més activitat pot generar. Però també les inversions que es duen a terme en el camp de Menorca, els nous productes turístics associats a la natura i al patrimoni, la gastronomia amb la base del producte local, les proves esportives al voltant del Camí de Cavalls i del paisatge de Menorca.

És bé hora de potenciar el que compartim i deixar de banda el que ens divideix.

 

Desmarque, dribling, chilena, elecciones

domingo, octubre 7th, 2018

Como si quedara poco para la Bota de Oro. Messi (podría ser Ronaldo) se acerca solo al área rival. Tiene a Luis Suárez desmarcado, pero tiene que decidir: o tira a puerta para intentar marcar y que eso le ayude a conseguir el trofeo individual, o cede el balón a su compañero de equipo y quizás rival para ese premio. Ante esas dudas, se decide por tirar a puerta y falla. El equipo pierde. Quizás la próxima vez deba intentar una chilena para impresionar a los votantes, al jurado del premio, quiero decir.

Eso es lo que pasa en estos momentos con los partidos políticos, especialmente los que forman parte de pactos, que ahora necesitan desmarcarse, hacer algún dribling y si es posible una chilena.

En el ámbito insular se ha visto esta semana en algunos detalles. Marc Pons (PSOE) presenta los datos de los menorquines que han pagado menos impuestos por las herencias en vida, mientras Nel Martí (Més) recuerda que la modificación del Derecho Civil Balear se aprobó gracias a una propuesta de su partido. Otro ejemplo: el Consell no quiere dar a conocer los datos de usuarios del autobús de Macarella, quizás para no mostrar los de Favàritx, cuando Més ya los tiene publicados en su web.

En el Consell, donde las relaciones políticas entre los grupos son solo aparentemente buenas, los desmarques van a ir a más, sobre todo con Més, que sabe que el PSOE tiene poca capacidad de reacción. Los puentes de la General, no van a tener un final romántico como los de Madison, aunque no está claro si los socialistas serán capaces de desmarcarse con el de L’Argentina.

El paso adelante de Conxa Juanola en Maó, al publicitar su candidatura, habrá puesto nervioso a algún socio y sin embargo rival en la lucha por el voto.

Vamos a vivir la epidemia de los gestos electoralistas. Yo creo que los ciudadanos huyen del «dime de qué presumes» y prefieren ver cómo vamos a dar respuesta a lo que carecemos.

Tiempo para los empresarios

domingo, septiembre 30th, 2018

Los menorquines tenemos una cierta tendencia a flagelarnos con nuestras debilidades y nos cuesta más ver nuestras capacidades y fortalezas. Añoramos el pasado y tememos al futuro. Uno de los tópicos es que hoy no hay empresarios como los de antes. Y otro es que los jóvenes se van a trabajar fuera por la falta de oportunidades en la Isla. Yo creo que los empresarios del pasado solo sirven por su herencia real, cuando sus empresas siguen funcionando, lo que cada vez es menos frecuente, y para recibir un homenaje, y los jóvenes del futuro se seguirán yendo y viviendo porque el mundo ya es esa aldea global de los visionarios antiguos.

Estoy convencido que aquí hay buenos empresarios, con empresas en crecimiento y con una mentalidad innovadora. Seguramente se mantienen al margen de la vida pública y se dedican a trabajar y luchar, pero son el auténtico motor de la economía local. Los que han innovado en calzado, en nuevas tecnologías, en turismo, en servicios y en nuevos sectores. El grupo Artiem, que ha recibido el reconocimiento del Ateneu de Maó, es un buen ejemplo del empuje innovador, apostando por la capacidad de su equipo de trabajadores y comprometidos con valores como el respeto al medio ambiente, por la sostenibilidad.

Seguramente ha llegado un momento en que la Isla necesita que estos empresarios estén más presentes en la vida pública. Hasta ahora solo los hoteleros han actuado con una estrategia de influir en las decisiones políticas. PIME y CAEB cuentan con personas al frente que pueden dar el paso de jugar en el campo comunitario, en el terreno en que se decide una parte del desarrollo económico de la Isla. Además, sigue estando abierta esa oportunidad para que las dos grandes federaciones empresariales compartan los objetivos y las estrategias para que las decisiones importantes para la economía insular no se tomen con su silencio.

 

Otro cabo suelto para los amarres de Maó

miércoles, septiembre 26th, 2018

Hace casi diez años el entonces presidente del Club Marítimo Mahón, Luis Barca, un hombre inteligente y osado, se entrevistó con quienes ocupaban la presidencia y la dirección técnica de Autoridad Portuaria, Joan Verger y Ángel Matías. Puso la grabadora en marcha para que después la Fiscalía acusara a la cúpula de Puertos del posible amaño de ese concurso, que favoreció a Trapsayates, la empresa de Díaz Ferran, que, de momento ha permanecido cinco años y dos meses en la cárcel por varias causas, entre ellas la quiebra de Marsans.

Esa batalla por la recuperación de los amarres que el ‘Marítimo’ nunca debió perder todavía se está librando. Hoy los clubes, que no tienen un afán de lucro, tienen preferencia para la gestión de unos amarres, cuya actividad permite a estas entidades desarrollar sus actividades deportivas y sociales. Pero todavía se pagan las consecuencias de la forma en que se gestionaban las millonarias concesiones de puertos.

Sin cuestionar la intención del presidente actual de APB, el camino para intentar recuperar los amarres está lleno de escollos. El último es la resolución de la Audiencia Nacional que determina que antes del interés de Puertos por recuperar la concesión por una falta grave de Trapsayates está el derecho de los acreedores de Marsans de recuperar su dinero. Así las cosas, no es descartable que la empresa que perteneció al presidente de la patronal española, hoy intervenida judicialmente, agote el periodo de la concesión hasta 2023. Mientras, el Club Marítimo sigue a la espera de que se resuelva el concurso del muelle d’en Reynés, al que aspiran también dos empresas.

En el puerto de Maó siempre flotan cabos sueltos, como sucede con el varadero o La Solana, desalojada y abandonada, por poner dos ejemplos. Al menos el cabo de los amarres deberá atarse bien para que no siga a la deriva.

 

Cortar todos los árboles para evitar el fuego

domingo, septiembre 23rd, 2018

Me da la impresión de que los centros docentes y los profesores se abstraen del debate político sobre la educación. Se quejan de lo ilógico de algunas normas o de las molestias de las obras o de algún programa que no cuenta con la dotación necesaria, pero pasan del debate general como el debate general pasa de sus opiniones. Ni los profesores esperan nada de los políticos, ni éstos se preocupan porque al final aplicarán una nueva norma pese a lo que piensen los profesionales de la educación. Una pena.

En el Congreso se pide a la ministra Celaa que persiga en Catalunya a quienes utilizan un libro de texto en cuyas páginas sale el término «país» sin hacer referencia a España. Esta idea de «país» ya lo utilizaba Jordi Pujol cuando no era independentista, sino pactista y práctico, y sus hijos todavía no le amargaban la vida. De hecho, debería ser país una parte del todo (metonimia), a no ser que el todo ya no considere que esa parte sigue siendo «país» (sinécdoque). Cuando el poder ha de dedicarse a inspeccionar los libros para que ninguna de sus letras tenga un tufo subversivo es que algo muy importante está en una situación muy preocupante. Quizás la libertad.

No se pueden cortar todos los árboles por el miedo que le tenemos al fuego. Esas políticas ideológicamente preventivas ya se probaron en varias ocasiones en Europa en el siglo pasado con resultados funestos.

Es verdad que los profesores no son asépticos y que algunos se sentirían muy incómodos si un día les hacen jurar la Constitución para mantener su puesto de trabajo (todo puede llegar) pero mientras esperamos a que la política cumpla con la ley de Murphy, quizás lo más inteligente es confiar en los maestros, respetar su trabajo, exigirles el esfuerzo (no porque sean más funcionarios que antes han de trabajar menos), y cederles los mejores medios para que su labor sea lo más eficaz posible. Como si fuéramos conscientes de que trabajan con nuestra materia prima más importante.