Archive for noviembre, 2018

El mercadeo judicial

domingo, noviembre 25th, 2018

Hay muchos jueces en este país que superan la escasez de medios y la acumulación de casos a base de esfuerzo y formación continuada. Dan prestigio a una profesión que, quizás después la de médico, merece el máximo respeto social. Por eso, el lunes pasado casi todos ellos participaron en una huelga que no solo pretendía reclamar las mejoras laborales y de medios que llevan años en el archivo de las promesas, sino protestar por la mala imagen que el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial han dado al último bastión que se mantenía erguido del sistema democrático en España.

La Constitución determina la forma de designar a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, pero el intento de pacto para que el PP colocara a Manuel Marchena en su presidencia, y por tanto en la del Tribunal Supremo, a cambio de que los socialistas contaran con 11 miembros, dos más que los conservadores, es una auténtica vergüenza que perjudica gravemente el sistema judicial. Esa forma de elección cuestiona de entrada la independencia de los jueces que se pretende nombrar y por eso les afea a ellos mismos. ¿Cómo pueden permitir que se diera por sentada la presidencia de Marchena cuando han de ser los propios magistrados designados lo que elijan al presidente? Al final, el whatsapp del portavoz del PP en el Senado Fernando Cosidó, en el que presumía de que con el pacto se estaría «controlando la Sala Segunda del Supremo desde detrás», y la filtración de su nombramiento ha provocado la renuncia de Marchena, que volverá a la sala que ha de juzgar a los presos independentistas.

El daño de la sentencia del impuesto de las hipotecas y ahora el mercadeo en la renovación del CGPJ ha dejado una herida profunda en la que los partidos, en vísperas del juicio por el 1-O, van a poner sal.

Y los ciudadanos viendo atónitos como aquí el único que dimite es el que no había sido nombrado. ¡Qué país!

Atención a las minorías como argumento

domingo, noviembre 25th, 2018

El respeto a las minorías es la prueba del algodón para la democracia. Aquellos grupos que son marginados por sus ideas o sus características merecen todo el apoyo social y político. Y es necesario denunciar con valentía los casos en que se atenta contra una persona o un grupo por sus ideas, su sexo, su raza, su lengua, su tendencia sexual, su trabajo o incluso por una enfermedad. Al lado de los débiles los principios de la democracia se fortalecen.

Sin embargo no puedo evitar un cierto hartazgo de algunas campañas institucionales y posicionamientos políticos de apoyo constante y pesistente a grupos minoritarios. Una cosa es hacer políticas efectivas para evitar la discriminación y favorecer su promoción social, por ejemplo de personas que han optado por una determinada orientación sexual, y otra cosa es utilizar estos grupos para vestirse de progresismo. Seguramente al apoyo es sincero pero la reiteración excesiva lleva a la hipocresía.

Lo digo porque me da la impresión de que no se trata de una anécdota y aunque no puedo asegurar que responda a una estrategia planificada por algunos partidos sí es evidente que constituye una tendencia generalizada que afecta a todas las formación políticas, eso sí, en grados diferentes.

Además, el esfuerzo por mostrar esta empatía con las problemáticas minoritarias distrae la atención de los problemas mayoritarios, los que nos afectan a todos, también a los que se incluyen en grupos con identidad propia. Los políticos utilizan «palabros» como el de «visualizar». ¿No debería «visualizarse» más la acción de gobierno por mejorar las condiciones económicas de la gran mayoría de los ciudadanos que todavía sufren la precariedad como efecto de una enorme crisis económica? Por parte del Gobierno, del Govern, del Consell y de cada ayuntamiento.

Es decir, la excesiva publicidad de la simpatía por las minorias es el árbol que a veces oculta el bosque de los problemas generales.

Con luz y taquígrafos

domingo, noviembre 11th, 2018

Antonio Maura, presidente del Gobierno hace más de cien años, popularizó la expresión «con luz y taquígrafos» como las únicas cosas que necesitaba para gobernar. Ahora, después del gran apagón, se necesita lo mismo, la luz, por pura lógica deductiva, y los taquígrafos para determinar las responsabilidad y registrar los compromisos para que no vuelva a suceder. Las famosas palabras del rey Juan Carlos, hoy emérito, también serían oportunas: «Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir».

Del gran apagón hay que separar dos cosas: la gestión de la crisis y las causas de la crisis. Sobre la gestión, creo que tanto los responsables políticos, empezando por la presidenta del Consell Susana Mora, como los técnicos de Endesa y de Red Eléctrica Española han sido eficaces y rápidos en resolver una situación de emergencia.

Sobre las causas de la crisis ambos deberían asumir que se han cometido errores y que hay que asegurar que no se volverán a producir. El plan de contingencia, que ha servido para reducir el tiempo de respuesta, no ha evitado que más de 30.000 clientes y seguro que más del doble de personas, hayan permanecido a oscuras durante 55 horas y 53 minutos.

Argumentos hay para todos los colores pero no podemos cambiarlos como Groucho. Es verdad que un cap de fibló que rompa dos líneas de distribución es algo excepcional e imprevisible. Pero el error está, en mi opinión, en la corta visión del plan de contingencia. No debía servir solo para responder a una avería en la central, ni reponer una torre de alta tensión, sino que debía haber reconocido la precariedad de una isla sin cable que la conectara con el exterior y aplicar las medidas para prevenir el peor de los casos. La disposición de generadores que ahora se contempla era la opción no prevista.

La visita de la ministra Teresa Ribera de ayer parece evidenciar que se ha aprendido que cuando la Isla no cuenta con su infraestructura básica operativa es una situación de emergencia.

Posar nom als caps de fibló

domingo, noviembre 4th, 2018

Tots els huracans tenen nom propi. Els Patrícia, Wilma, Katrina i Sandy són els quatre més devastadors dels darrers 15 anys. Els caps de fibló no tenen nom ni llinatge, ni tanta importància, però a Menorca no deixen d’aparèixer amb freqüència, sovint a la mar, però que quan toquen terra provoquen desastres com els que hem vist aquesta darrera setmana.

Jo seria partidari de posar a cada cap de fibló el nom del president del Govern de l’Estat que hi hagi en aquell moment. Aquest seria el cap de fibló «Pedro». En «Pedro» ha deixat una marca profunda en el territori de Menorca, uns perjudicis econòmics considerables i una sensació d’inseguretat que s’hauria de resoldre amb mesures urgents. No hauríem d’esperar a descobrir la força d’un nou cap de fibló que es podria dir també «Pablo» o «Albert».

És cert que la natura és imprevisible i que la història n’està plena de desastres naturals, però també ho és que Menorca no compta amb les infraestructures de seguretat que necessita i que les mesures de previsió davant la precarietat energètica no es van orientar prou bé.

La prova més evident de la deixadesa de l’administració central és que només cinc dies després del cap de fibló «Pedro», el Consell de Ministres autoritza l’extensió del cable submarí amb Mallorca, un acord que permet a Red Eléctrica Española, una empresa que es regeix per les ordres públiques, posar en marxa el projecte. No hi ha massa dubtes que amb el cable amb Mallorca, els efectes sobre el subministrament elèctric hagueren estat mínims.

La ministra Teresa Ribera està molt implicada amb Menorca. La petició a Brussel·les perquè l’Illa sigui zona pilot per a les energies renovables ho demostra. Ara s’ha de veure si aquest cap de fibló ens porta aires nous, que els sempre tranquils menorquins puguin veure com una reivindicació -ja era hora- compartida per tots també ho és per part de les administracions.

A veure si és d’aquesta que l’energia deixa de ser una de les nostres principals debilitats.