En buena compañía

El Govern tiene la intención de inspeccionar los billetes de avión a pie de mostrador, en los aeropuertos, para que no haya engaño en el descuento de residente. Sería el peso de la prueba para desactivar al Ministerio de Fomento en su intención de limitar el descuento a los grupos. No acabo de comprender la labor de ese inspector gadget. ¿Cómo va a detectar el fraude?

Creo que se está errando en el objetivo. El fraude no se produce en las agencias de viaje, de forma genérica, sino que hay que poner la mira en las compañías aéreas. Conocen al detalle todas las formas de gestionar el transporte aéreo, es su negocio, y la manera de optimizar el sistema del descuento de residente en beneficio propio. No hace falta hacer muchas pruebas para saber que con el incremento del descuento al 50%, en época de Zapatero, el beneficio para los usuarios ha sido escaso, por no decir nulo. El Gobierno paga más dinero para atender las reclamaciones de los isleños y la mayor parte va al bolsillo de las compañías.

Las tarifas aéreas no son tan laberínticas como el recibo de la luz, pero tienen su intríngulis. Establecen tarifas muy elevas, irreales, sobre las que aplican grandes promociones (a veces ni nos enteramos de esa estructura porque nos muestran el precio final). Alguna compañía ha aprovecho el sistema para regalar billetes a grupos determinados y después cobrar del Estado el 50% de la tarifa máxima, ingresando incluso más dinero que vendiendo los billetes a un precio medio. Este tipo de fraude debe evitarse.

Más que debatir sobre la tarifa plana o el descuento del 75% lo que sería interesante es negociar bien con las compañías aéreas. No son nuestros enemigos. Son empresas privadas y cooperadores necesarios para una mejora del transporte. Más que un inspector hace falta un negociador.

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