Archive for diciembre, 2016

El gran projecte del Llatzeret

miércoles, diciembre 21st, 2016

Un hotel de luxe de 40 habitacions, un centre wellness, una residència per 200 estudiants, una piscina al costat de la mar, restaurant i botiga, un museu, i sales per música, teatre, debats, congressos. Una inversió de 16,4 milions d’euros. «Sembla el projecte del PP», em comentava un ciutadà acostumat a sentir que les grans inversions les presenta la dreta i l’oposició prové de l’esquerra. És clar que es tracta d’una proposta de Pla d’Usos, realitzada per una empresa i que no sabem quina part neix de la comissió del Llatzeret i quina correspon a una visió empresarial lògica dels autors de l’estudi.

La presidenta Maite Salord valora la importància del Llatzeret, en tots els àmbits, cultural, social i econòmic. El que queda clar és el model combinat, públic i privat de la gestió, les inversions i el manteniment. Ja en veia així des que el Consell de Santi Tadeo va gestionar el traspàs del recinte històric des del Ministeri de Sanitat al Consell, passant pel Govern.

Trencar els tòpics és molt positiu. Crec que el pla d’usos presentat pot tenir una acceptació majoritària, no només entre els grups polítics, sinó per part de les organitzacions socials. Haurem d’esperar el resultat del període d’exposició pública i presentació d’al·legacions, tot i que la mateixa presidenta no preveu molts de canvis.

Que es posin en marxa projectes grans és important per l’Illa. El Llatzeret, les coves de Cala Blanca, el parc solar de Son Salomó, la plantació de vinya a Torralba, els plans de Mongofra, la fabricació de maonesa, per citar-ne alguns, són el que se’n diu «palanques» per l’economia menorquina. Com ho és el Camí de Cavalls.

Si som capaços de dur endavant projectes importants, compartits per una gran majoria, és que alguna cosa està baratant a Menorca. És com si a les còmodes butaques els hi estiguin sortint rodes i comencin a borinar. Mira que bé. A vegades es troben.

¿Usted se fía de su vecino?

miércoles, diciembre 14th, 2016

Usted es un ciudadano responsable. Paga los impuestos -el primer indicador de la calidad como ciudadano-, se interesa por los proyectos del puerto,  lee el periódico cada día, asiste a alguna conferencia, opina sobre la educación y saca a pasear a su perro con una cívica bolsita en la mano. Su vecino de abajo, no trabaja ni parece que busque un empleo, trapichea con lo que puede, se pasa el día viendo Tele5, nunca lee un diario, es de los mejores clientes de la pizzería, y tiene dos perros que mean en el portal del bloque de pisos que comparte con usted. En lo único que coinciden es que los dos van a votar en el mismo colegio electoral. Su voto vale lo mismo que el de su vecino.

Cada vez se escuchan más voces que cuestionan la calidad de la democracia por la «calidad» de sus ciudadanos o de sus representantes. ¿Cómo se puede aceptar la victoria de Donald Trump si muchos de los votos proceden de la América más ignorante? Uno de sus asesores de cabecera, otro millonario, Peter Thiel, no cree que «libertad y democracia sean compatibles». En buena lógica, si hay que elegir, él apuesta por «la libertad». El paso siguiente es presentar al Estado y a su representante, el Gobierno, como un enemigo, un obstáculo a derribar para ejercer la libertad. Thiel forma parte de una corriente que se atribuye una nueva acepción de «libertario», contraria al anarquismo, que propone que se favorece el bien común facilitando el desarrollo de las ambiciones personales. En este mar la pesca es generosa.

Sacrificar la democracia por el liderazgo libertario tiene un riesgo enorme. Quizás el vecino de abajo votaría a Trump, porque le gusta un líder bocazas que sale por la tele. La respuesta no puede ser desprestigiar a la democracia por el desgaste de los gestores del sistema, sino darle valor al voto y ayudar a mejorar la implicación de los ciudadanos.

El fondo y las formas

lunes, diciembre 5th, 2016

Hay algunas cosas básicas en las que todos estamos de acuerdo. Son cuestiones de fondo. Una de ellas es que la violencia contra las mujeres es algo execrable, que habría que erradicar, un objetivo que solo puede conseguirse en un mundo ideal, que desde luego no es este. A ese rechazo le damos forma, lo expresamos, nos manifestamos, escribimos artículos de denuncia, editoriales, cartas al director.

Y también, lo más importante, los colectivos, las administraciones y la sociedad civil ponen los medios para intentar reducir esa violencia y ayudar a las víctimas. Sin embargo, creo que pecamos de poner más el acento en las formas que en el fondo. Hay un exceso de exhibicionismo, en general, en la manifestación de las adhesiones a las causas justas. Entonces se corre el riesgo de transitar de la ética a la estética, de lo que esta sociedad está sobrada.

No estoy de acuerdo en que se abran los informativos de televisión contando el último caso de una mujer asesinada. No creo que sirva para concienciar aún más a la sociedad sobre este grave problema. Ya somos conscientes de ello, lo que no evitará que un hombre, por causa de las drogas, la depresión, el carácter violento, la degradación de su forma de vida, abuse de su mayor fuerza física para agredir a una mujer. A veces, me da la impresión de que es políticamente incorrecto analizar las causas de lo que nos pasa, lo que siempre obliga a poner en marcha mejores medidas, y que se prefiere mostrar la solidaridad con las víctimas.

La solidaridad debería ser más discreta. Anónima. Personal. Puntualmente colectiva, pero especialmente colectiva cuando se trata de una protesta por un objetivo concreto, medible, una situación que la misma protesta ayuda a cambiar. Lo que no es el caso de la violencia contra las mujeres.

Mucha gente, especialmente profesionales de lo suyo, trabajan muy bien para avanzar en una sociedad mejor. Y todo pasa por la educación y por colaborar en construir una sociedad que en lugar de crear monstruos se llene de personas que renuncien siempre a la violencia. Humanas.