Archive for mayo, 2016

Ser radical no es tan malo

miércoles, mayo 25th, 2016

Cuando nació «El País», en mayo del 76, hace cuarenta años, se le definió como un diario liberal. Entonces significaba que era de centro izquierda. El tiempo ha hecho que hoy la palabra liberal se asocie al centro derecha. Y no porque el periódico de referencia de la Transición haya hecho -según algunos nostálgicos- ese recorrido ideológico, sino porque las palabras cambian de significado con el paso del tiempo, del mismo modo que las personas reforman las ideas por el peso de la edad.

Es casi gracioso ver los intentos para colgar etiquetas, como la de comunista, radical o extremista. Por ejemplo, la estrategia electoral del PP pasa por obviar que Pedro Sánchez se presenta a las elecciones, y presentar a los electores el dilema entre el extremismo más radical y la sensatez de un partido moderado con experiencia.

La etiqueta de radical no me parece ofensiva, incluso creo que si uno no es radical en lo que cree, vale más que ponga Telecinco. Radical, según la RAE, significa «perteneciente o relativo a la raíz»; «fundamental o esencial»; «total o completo». Además de «extremoso, tajante, intransigente».  A Podemos, lejos de molestarle, seguramente se siente cómodo con la etiqueta y agradece a los populares que lo muestren en el plasma como su adversario real.

Sin embargo, Podemos no cumple todas las definiciones de radical.  Le falta dejar de sentar cátedra y de representar la escena del profesor que examina a los alumnos y nunca a si mismo, y aportar coherencia a la voluntad del cambio.

Hoy la novedad dura poco, se gasta rápido. Por eso habría que pedir a los partidos que fueran radicales, que fueran a las raíces de los problemas, a lo fundamental y esencial, a una visión completa de lo que preocupa a los ciudadanos, con menos intransigencia.

Aquesta pel·lícula ja l’hem vista

lunes, mayo 16th, 2016

És comprensible que gairebé cinc mesos després de les eleccions del 20-D es noti un cansament general, dels candidats i dels votants. Després del seguiment diari de negociacions fracassades per formar govern, es podia esperar alguna actitud nova que faci pensar que les eleccions del 26 de juny seran útils, però no és així.

La incapacitat pel pacte ha provocat un major distanciament dels partits. La nostra petita Menorca serveix d’exemple, de com és molt difícil arribar a acords, fins i tot quan l’objectiu és evitar que el PP guanyi un escó. La diversitat és una riquesa però també una pobresa quan es comprova la gran dificultat per a un acord.

La majoria dels partits només es veuen ells mateixos davant del mirall. I la realitat virtual que viuen no fa més que distanciar els ciutadans, decebre les seves expectatives, pensar que res no baratarà.

Fins i tot aquells polítics locals que hi posen tota la seva bona voluntat no són capaços de capgirar la dinàmica interior dels partits.

Podemos perd la pràctica participativa, víctima de les estratègies de la direcció, en un culte al líder cada dia més incomprensible.

Al PSOE, que va intentar assolir la presidència, li pesa no haver-ho aconseguit i viu les eleccions en clau interna, per veure qui administra el que quedi del partit després del 26-J.

El PP és Rajoy 100%. El perfil baix no dóna grans resultats, però evita grans problemes. Pensa que si els altres es fan mal tot sols, per què ha d’entrar en batalles i debats on no té massa a guanyar.

Ciudadanos pateix la pèrdua de personalitat que els altres li atribueixen, pel fet de pactar amb uns i altres.

Al final, el procés fins a les eleccions és com una pel·lícula que ja hem vist, tot esperant que dos dies després de Sant Joan barati alguna cosa i algú pugui dir que s’ha acabat el Jaleo.

Nadie sabe hacia dónde vamos

martes, mayo 10th, 2016

El ritmo del cambio tecnológico es tan rápido y la capacidad de innovar constantemente es tan enorme que nadie sabe hacia dónde vamos. Lo decía Mario Benedetti, «cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas».

«El País» ha celebrado esta semana su 40 aniversario. Ese apasionante proyecto periodístico que nació el 4 de mayo de 1976, debate constantemente sobre su futuro. Y aunque toma una dirección no sabe cuál es el destino.  Apuesta por lo digital. La edad media de la redacción es lo único que vuelve a ser como hace 40 años, las mesas están llenas de gente joven, con varias pantallas, inmersos en el universo digital.  Sin embargo, los directivos reconocen que no saben cuánto tiempo durará lo que hoy es tendencia y tecnología puntera. Por ejemplo, cada día las noticias se leen más en el teléfono móvil, pero dentro de unos años seguramente ya no será así, el formato habrá cambiado, o quizás nosotros mismos seamos el hardware y aceptemos incorporar el software más innovador del mercado. El que podamos pagar.

Es apasionante observar el universo inmenso que se abre ante nosotros con esta cuarta revolución industrial. Y comprendes la pasión de quienes ven las enormes oportunidades de la revolución de las nuevas tecnologías. Sin embargo, muy pocos ponen el acento en los riesgos.

Desaparecen profesiones tradicionales o se trasforman totalmente, sin embargo la gran mayoría sigue yendo a la universidad a por el título. La formación genérica pierde valor a favor de la especializada. Un universitario tendrá menos opciones de trabajar que un fontanero, albañil o camarero. Y sobre todo, no habrá trabajo para todos.

Estos retos nos quitarían el sueño si les prestáramos un poco de atención. Pero nuestros políticos prefieren debatir, por ejemplo, sobre la reforma laboral.

Especula o invierte

miércoles, mayo 4th, 2016

En la época de los romanos, el speculator era un espía. En el siglo XVII se aplicó a las ganancias rápidas en el comercio. En ninguno de los dos casos, el especulador tenía mala prensa. Hoy, la RAE ya incorpora algunas acepciones, como «traficar» o conseguir beneficios fuera del tráfico comercial, recogiendo la mala fama de la palabra actualizada.

Quizás no sabemos diferenciar entre un especulador y un inversor. En Son Bou había, demasiado cerca del mar, unos terrenos para poder construir cuatro hoteles y un grupo de apartamentos. El Consell utilizó con buen criterio el PTI para alejar de la primera línea estas construcciones (basta ver el impacto de los dos hoteles que ya existen). Detrás de estos proyectos estaban empresas inversoras, profesionales de la hostelería, con proyectos posibles, algunos ya tramitados y en algún caso sin la licencia de obras por argucias legales.

Cesgarden es el caso paradigmático de un inversor convertido en especulador, no por voluntad propia sino gracias al Consell. Al no trasladar todas las plazas a la nueva ubicación (ART-4), se le ha debido indemnizar y sin necesidad de construir su hotel de cinco estrellas ha ganado 29 millones.

Los proyectos de Edivisa, Princesa de Son Bou, y de Meliá están ahora en el limbo, con un Plan general de Alaior suspendido dos veces y sin la posibilidad de construir sus hoteles en la nueva ubicación porque no hay plazas suficientes y porque han de ponerse de acuerdo para promover un Plan Parcial. (Casi) imposible.

El problema es cuando la administración trata a un inversor como a un especulador. En Son Bou, ha sido el Consell quien ha especulado con los intereses legítimos de inversores turísticos. Y en lugar de gestionar para encontrar soluciones se ha amparado en las normas para investirse de legalidad. Muy legal y muy ineficaz.