Archive for Junio, 2015

Viure sense créixer

Lunes, Junio 29th, 2015

A la vida hi ha una época per créixer, una per mantenir-se tan bé com es pugui, i una altra per anar minvant fins a desaparèixer. Igual que a l’economia, tot i que en aquest cas es dóna per suposat que el creixement ha de ser permanent, ha de durar sempre. Sembla que si no es creix, arriba la terrible crisi.

És fals que el benestar de les persones sigui una conseqüència directa del creixement econòmic. Aquesta crisi, que encara té coa, haurà deixat molta gent en el grup dels que no poden arribar als estàndards de benestar que la mateixa societat audovisual s’ha imposat. Feines més precàries i sous més baixos condemnen a molts a viure sense créixer.

N’hi ha que creuen que el no creixement és una opció econòmica no només vàlida, sinó necessària. És la via de l’economia ecològica de Joan Martínez Alier, que considera que no només s’han de comptar els beneficis d’una acció econòmica sinó que se n’han de restar els danys que provoca.

En aquests moments de canvi de govern a les administracions públiques s’hauria de poder parlar més d’economia i no dedicar tant de temps a mirar-se al mirall per veure quin partit es fa amb la presidència.

És molt important l’acció social, donar suport a les persones que més ho necessiten. Però hem de saber quina economia s’afavorirà per generar els recursos que permeten destinar més doblers a la imprescindible solidaritat.

No tothom que ha votat pel canvi està disposat a canviar el seu estil de vida per poder viure millor sense creixement econòmic. Aquesta transformació filosòfica, tan plena de virtuds, encara forma part de la (necessària) utopia.

M’agradaria saber com serem capaços de convertir Menorca en l’illa de les oportunitats que serveixi perquè els universitaris menorquins, que ara miren cap a fora, si volen, puguin tornar a casa.

La vara de servir

Miércoles, Junio 17th, 2015

Cada cuatro años, la sala más noble de cada ayuntamiento se llena de un aire expectante, relativamente festivo. Se respetan las formas y el protocolo, y cambian los detalles que aportan los protagonistas. Los que prometen por imperativo legal, porque siguen soñando con la república; el alcalde que lleva abarcas, el que estrena americana; la que no viste de rojo, porque no es su color aunque lo ha lucido; y la que opta por el elegante negro, para que resalte más su sonrisa satisfecha.

Es curioso como en algunos casos parece que se ha llegado a una meta, como consecuencia del resultado electoral, aunque lógicamente se trata de un punto de partida. El inicio de algo.

Uno de los gestos que no cambia y debería hacerlo, es la entrega de la vara de mando. El bastón es un objeto que tiene dos funciones: exhibirlo como ostentación del poder para que su dueño (temporal) imponga su autoridad y, el otro uso, para apoyarse en un camino poco seguro. La vara del alcalde tiene cierto parecido con el anillo del poder de la Tierra Media. Es atractiva pero puede cambiar la forma de ser de quien la posee.

La sensación debería ser la misma que la que tienes al salir del banco después de que te concedan una hipoteca. Has comprado la casa, pero el 1 del mes siguiente empiezas a devolver lo que te han anticipado. Es decir, la confianza. Este 13 de junio de 2015 es el inicio de un cambio que han pedido los ciudadanos. Quizás se trata de cambiar la vara de mando por la del servicio. Porque el poder no lo da el objeto que lo representa, sino el ciudadano que te ha dejado prestada su confianza pensando que puedes mejorar las cosas de tu ciudad. Y eso, mirando siempre hacia el exterior y no retroalimentando la pequeña estructura que te permite sostener una vara prestada.

¡Que vienen los rojos!

Miércoles, Junio 17th, 2015

Me apasionó la lectura hace años de «Diez días que estremecieron al mundo» de John Reed, que narra la revolución soviética de 1917. El fracaso del comunismo a finales de los 80, no me hizo perder ni una pizca de interés por la descripción de ese cambio revolucionario. Ahora también vivimos tiempos revueltos.

Algunos que se atribuyen el título de defensores de la democracia alientan el temor de que «¡vienen los rojos!», al constatar que los pactos entre PSOE, Més y Podemos va a devolver la mayoría de gobiernos a la izquierda. Lo hace el PP, al que le cuesta tragarse el aceite de ricino que representa ser el partido más votado y no gobernar en casi ningún sitio. Un partido aislado, sin casi socios posibles, después de constatar que el ascenso de Ciudadanos no ha sido suficiente. Por eso, plantea al PSOE el pacto alternativo a los gobiernos multipartidos de la izquierda con los nacionalistas. La estrategia de la pinza puede diezmar todavía más a un PSOE depresivo, pero no es una alternativa al movimiento social que ha resultado fortalecido por los votos. Los socialistas necesitan que se les vea liderando movimientos de izquierda, presidiendo gobiernos «rojos», como antídoto al desahucio.

Ahora, los nuevos gobernantes están en la fase previa del partido. No va a ser nada fácil decidir las alineaciones y la estrategia de juego. Se enfrentan a una etapa ilusionante llena de obstáculos y de retos. Es probable que muchos acuerdos iniciales se aguanten con pinzas. Que cada día deban negociar, pactar, discutir en asambleas. Favorecer la participación sin demorar las decisiones. Saben que el partido dura cuatro años y que si no superan el reto de demostrar que lo que les une (desalojar al PP) es compatible con la eficacia en la gestión, pueden abrir la puerta al regreso de Mariano, el fontanero que  arregló las averías pero se olvidó de limpiar el sótano.

Quan és l’hora dels adéus

Miércoles, Junio 17th, 2015

Els escoltes cantàvem l’hora dels adéus en cercle, creuant les mans, agafades, quan s’acabava el campament. Era emocionant. L’experiència compartida havia valgut la pena.

En aquesta primera setmana post 24-M, dos polítics han decidit renunciar al seu càrrec perquè no poden governar. És possible que n’hi hagi més. Generalment, la renúncia no és una decissió agradable perquè molta gent no la comprèn. Pot ser alliberadora per que la pren, però l’acompanya un flaire de fracàs.

En el cas de Luis Alejandre, com en el de molts altres polítics, se li hauria de mostrar un cert agraïment. No pel resultat de la seva gestió, de la que es pot discrepar tant com es vulgui, sinó per la dedicació honesta a l’activitat política.

Se’n va perquè no es veu com a conseller a l’oposició, participant d’un debat polític certament empobrit per l’actitud sectària dels partits polítics. L’oposició no és una paraula gaire encertada per definir una tasca que hauria de ser també de col·laboració.

La discrepància hauria de ser com la biodiversitat, un valor que enriqueix, que permet veure les coses de forma diferent i al final prendre la decissió més encertada.

Molt poques coses que passen es poden qualificar d’històriques, però les darreres eleccions ho seran si es confirma que representen un canvi en les formes, a partir d’un canvi en les motivacions.

Podem esperar que la dinàmica dels nous governs serà diferent?. Res no serà senzill. Les posicions estan més allunyades que mai. Ara bé, els nous governants han de tenir tota la confiança per enmpényer el canvi que la societat espera. Dependrà de l’actitud dels representants polítics que s’enceti una època en què sigui primer l’interès social que no el dels propis partits.

l acto provocador de limpiar la acera

Miércoles, Junio 17th, 2015

Acostumbro a recorrer Maó en bicicleta, quizás por simpatía con mis raíces de Ciutadella. Por las mañanas, todavía veo a mujeres limpiando la acera pública delante de su casa privada.

Puede que sea un acto provocador. Si todo el mundo lo hiciera, la ciudad mejoraría su aspecto, pero no sería tan necesaria la brigada de limpieza viaria y se incrementaría el paro. Además, si uno lo hace y el vecino no, se puede deteriorar la relación de la comunidad. Si se trata de un bloque de pisos, habría que establecer turnos y si uno incumple, ya la hemos liado. Incluso, si quieres pasar por la acera y una señora la está limpiando, parece causarte una cierta molestia. En lugar de felicitarla, la miramos de reojo.

Sin duda es más fácil no limpiar la acera y dejar que sea la brigada la que lo haga. Si no está reluciente a primera hora de la mañana siempre podremos quejarnos del Ayuntamiento. Exigiendo nuestros derechos, claro. Por eso pagamos impuestos.

Los voluntarios de la limpieza de la acera de todos es una especie en peligro de extinción. Nadie la protege y seguro que va a desaparecer.

Para mi son una metáfora de quienes se resisten a delegar todo en los representantes políticos, a cambio de contribuir con los impuestos y de mantener el derecho a la queja. Eso se nota en casi todo. En el turismo, por ejemplo. Cuántos hay que se quejan de lo mal que va la temporada contemplando su negocio y no dedican un momento a pensar cómo mejorar el conjunto de su zona turística.

Hoy vamos a votar. Es nuestro derecho. Y pondremos en manos de los políticos la gestión de nuestro dinero durante cuatro años. Ahí no debería terminar la digestión de la democracia. El voto es el principio. La tapa. Después hay que participar, porque vale la pena ayudar a mantener la acera limpia. A no ser que sigamos pensando que lo que es de todos no es de nadie.