Archive for agosto, 2013

La batalla educativa

jueves, agosto 22nd, 2013

Recuerdo perfectamente el discurso del presidente del Govern cuando era candidato en un mitin en Maó. Aseguró que lo más importante de su programa, su objetivo prioritario iba a ser la educación, como la herramienta imprescindible para un cambio social necesario. No dijo la batalla por la educación. Se refirió a la educación a secas. No creo que entonces tuviera el detalle del plan que está llevando a cabo. Desde luego, no lo presentó. Sin embargo sabía que con el tema de la lengua iba a desatar una enorme polémica, en la que se ha enfrascado con auténtica pasión. Quizás gane en alguna escaramuza en su reforma lingüística, sin embargo se arriesga a perder la guerra por la educación. Creo que el gran inconveniente es que el PP no consigue desprenderse de planteamientos ideológicos. Me da la impresión que el único que se expresa con sinceridad es Antoni Camps, pero que sus opiniones son compartidas por muchos ‘populares’, convencidos de que la educación está en manos de profesores de izquierdas y nacionalistas. Y esto es lo que realmente pretenden cambiar.  Por ello, aplican mano dura con tres directores de instituto, después de que los respectivos consejos escolares no hayan acatado el decreto del trilingüismo. Reciben las felicitaciones de quienes aplauden la batalla por la lengua, pero no valoran las consecuencias ni posiblemente los resultados. Parece que la batalla es el objetivo. La educación, como siempre en este país, es algo secundario, que no preocupa en exceso en ninguna encuesta del CIS.

Todo el mundo comparte la idea de que hay que aprender más inglés, poniendo los medios para ello. ¿Tan difícil era pactar algo ampliamente compartido? A no ser que el objetivo sea otro. No la educación, precisamente.

Barenboim, sin frontera

jueves, agosto 22nd, 2013

Daniel Barenboim, músico y director de orquesta, ofreció la semana pasada dos conciertos en Sevilla de su Orquesta del Diván, formada por músicos de Israel, palestinos y árabes. Es uno de esos personajes que rompen con el aburrimiento de un poder enquistado. No solo porque dice lo que piensa, sino porque hace lo que siente. Seguramente -es una impresión no contrastada- disfruta de un timón libre para gobernar el rumbo de su vida porque no se siente atado a una nacionalidad. Eso no significa que no sienta todas las que ha vivido, sus raíces argentinas, su sangre judía, la procedencia familiar de Rusia, su primera mujer británica, su carné de identidad español, la ciudadanía palestina. Fue capaz de interpretar una pieza de Wagner en Israel, a pesar de la protesta de víctimas del holocausto. Su defensa de la libertad y de la reconciliación nunca ha sido cómoda ni para él ni para los demás. Y a pesar de ello, persiste en su intento de unir a las personas como la mejor fórmula para dejar de dividir a los pueblos. Es el mismo músico, que este mes de agosto declara que prefiere más irse a la playa que ofrecer un concierto en la Maestranza. La autenticidad se mide sobre todo en las cosas pequeñas, más que en los grandes discursos.

El trabajo anti-división es digno de merecer el apoyo social más amplio. Ya sin asignaturas de convivencia, cavando trincheras en los centros escolares para resistir ataques del enemigo legislador, convendría un poco de música, las notas de Barenboim, para educar en las cosas buenas de la vida, las que vale la pena preservar de la tempestad.

Una orquesta necesita un director y músicos, pero para que suene hace falta coordinación, ir a una y no cada uno por su lado.

El pillo, en peligro

jueves, agosto 8th, 2013

El cambio que vivimos afecta también a la biodiversidad. Si antes de la crisis, en tiempos de fiscales discretos, las especies en peligro de extinción eran siempre las más débiles, ahora resulta que están cayendo las depredadoras. El exconseller Josep Juan Cardona es un ejemplo, después de haber sido condenado nada menos que a 16 años de cárcel por el desvío de 5 millones de euros durante su etapa al frente de Industria.

La mayor condena a un político balear y eso a pesar de su aspecto bonachón. Por eso me ha recordado la simpática figura del pillo, popular e incluso respetada en Menorca, esa persona capaz de conjugar con gracia todas sus capacidades para sacar un beneficio personal mientras se sacrifica por todos los pobres ciudadanos.

Esa hipocresía del pillo de promover la cara amable, del político preocupado por el sufrir ajeno mientras llena su bolsillo con el dinero de las comisiones, es la que hace caer en picado la imagen de una profesión digna.

Los pillos saben que son necesarios para que el ecosistema no entre en crisis. Incluso los votantes reconocen a la legua la forma de funcionar, el estilo, las actitudes de un pillo clásico. Muchos generalizan y eso es un factor que consolida la picaresca. Quizás algunos reconozcan con sinceridad que si ocuparan un puesto con acceso a la caja común no despreciarían la oportunidad de reconocerse a sí mismos el esfuerzo de la dedicación pública. Envidia podrida.

Lo que tiene el pillo es el interés del beneficio personal como motor de su entrada en política.  Da la impresión que la defensa de la ética en la profesión corresponde a la antítesis del pillo, el “bon al·lot”, el boy-scout que todavía va con la intención de dejar el sitio por donde pasa algo mejor de como lo encontró. A quienes pretenden la ética les llaman ilusos.

El vendedor de patatas

jueves, agosto 8th, 2013

El éxito policial en la captura del vendedor de patatas y bebidas en las playas de La Vall, en una operación de madrugada, ha provocado muchos comentarios en las redes, algunos bastante refrescantes. Este gallego ha sido un verdadero emprendedor, ya que ha desarrollado su propio negocio, con un plan de marketing, un estudio de mercado y una infraestructura suficiente de bajo coste: una nevera, productos de primeras marcas, y un zulo cerca de las playas vírgenes como almacén. Eso sí, se le ha olvidado darse de alta y cotizar en la Seguridad Social. La previsión de ingresos de hasta 75.000 euros parece un cálculo excesivo. Tendría que facturar más de 800 euros al día, durante tres meses de trabajo, sin días de descanso. Si fuera así, habría descubierto una mina digna de estudio en el Esade de Diego Torres. Además, con tal facturación sería capaz de generar empleo, como mínimo un contable.

La verdad es que la economía siempre va por delante de la Administración. Si este emprendedor hubiese querido montar el negocio con todos los papeles en regla nunca lo habría conseguido. Vean si no el debate infructuoso sobre la instalación de chiringuitos en las playas vírgenes. Para darle una licencia, antes debería contar con informes favorables de Costas, de Medio Ambiente, del Consell, del Ayuntamiento, de la Dirección General de Comercio, de Sanidad. Todo ello con la celeridad propia de la burocracia administrativa y en un ambiente animado por la polémica sobre si conviene o no al paisaje la figura de un hombre pegado a una nevera paseando su cuerpo serrano por la orilla de una de las calas más bonitas de la Isla.

No se trata de ser permisivos con la emprendeduría ilegal. Pero quizás hay que preguntarse otra vez si la economía se anima con normas y decretos o facilitando la iniciativa contra el hambre.

Objetor judicial

jueves, agosto 8th, 2013

Creo que el Consell no debe pagar 44 millones de euros en 32 años a Cesgarden. Sencillamente porque no puede. Es cierto que una sentencia judicial firme le obliga a ello, que a los jueces no hay quien les tosa -solo Miguel Blesa-, que el respeto a la seguridad jurídica es fundamental, que los promotores han salido perjudicados de todo el proceso y merecen una compensación. Todo eso son verdades como puños. La otra versad es que el Consell no puede pagar porque debe atender servicios básicos, necesidades prioritarias de los menorquines que pueden archivarse para indemnizar a un empresario hotelero.

El caso Cesgarden es rocambolesco, surrealista. Se debe indemnizar no porque se descalificaran los terrenos del hotel de 5 estrellas, sino porque en el cambio de ubicación se eliminaron 128 plazas. Y el juez Gabriel Fiol acepta la petición de los demandantes: 128 plazas, por una ocupación media del 60 por ciento, por 125 euros la noche…. Total 16,1 millones de indemnización más los intereses. No creo que nadie dude a estas alturas que sería mejor ver allí un hotel de cinco estrellas que pagar 1,3 millones al año durante 32 años. Nadie, excepto el promotor, que en estos tiempos preferirá la renta de la indemnización que explotar un negocio hotelero. No puedo comprender que la lógica judicial impida que se compense a Cesgarden con terrenos y con expectativas urbanísticas. Las mismas que tenía en 1999 más los intereses.

¿Qué pasaría si el Consell no pagara? Que se embargue la sede y el presupuesto, que después se corte la luz por impago, que los funcionarios no cobren el salario, que el presidente vaya a la cárcel. Lo que decía, un caso surrealista que si al final termina con el pago será digno del mejor cuadro de Dalí. El del tiempo derretido.

“Vivo en el lío”

jueves, agosto 8th, 2013

Es una de esas frases que captan los micrófonos cuando el político que la pronuncia se descuida. Esta la dijo Mariano Rajoy en febrero de 2012 a Artur Mas. Debe ser una de las expresiones más auténticas del gallego presidente. Y premonitorias porque el lío no ha hecho más que crecer. Tanto que se ha echado a perder la estrategia de transmisión vertical ideada por el PP: superados los dos años de austeridad y recortes se abre el tiempo para ganar las elecciones. Bárcenas no ha permitido que el partido en el Gobierno pueda emprender los planes de mejora de su imagen pública.

La tendencia de voto del PP ha caído de forma muy considerable. Hoy no obtendría mayoría absoluta y cuando eso pasa, pocas opciones tiene de gobernar. El PSOE sigue aletargado, a la espera de un candidato resucitador. Y en este lío crecen los partidos que hasta ahora jugaban en segunda división, Izquierda Unida y UPyD.

Recuperar la buena imagen de los políticos no es una tarea sencilla, que se arregle con una pizca de márketing, ni con unas elecciones, ni con algún político en la cárcel. Hasta ahora, los dirigentes podían pensar que el cambio no era necesario porque a pesar del descrédito cuando se celebran elecciones la ciudadanía responde y se extiende el conformismo. Sin embargo ahora los dos partidos mayoritarios se la juegan. No solo pueden perder las elecciones, sino también su propio estado del bienestar basado en la alternancia en el poder.

Una marca de bebidas isotónicas ha puesto en marcha una campaña de publicidad para aplaudir a los buenos políticos. Algún alcalde decente, de los muchos que sin duda hay. Sin embargo, tiene un efecto contraproducente. Los malos ejemplos no permiten salir del lío.

Sin duda, culpable

jueves, agosto 8th, 2013

En agosto del año pasado se cumplieron 25 años del asesinato en Es Pinaret de Veronique Bousbib Couson, una joven que murió a manos de A.H.F.. Escribo su nombre con iniciales, a pesar de ser culpable, porque está en libertad desde hace años y espero que lleve una vida normal, rehabilitada. Recuerdo el juicio. Entonces no había jurado popular, ni falta que hacía. Su propia confesión aportó tantas pruebas que quedaban pocas dudas. Aun así, el capellán de la prisión de Palma declaró a su favor y afirmó que por la forma de ser del todavía presunto era imposible que pudiera haber cometido un crimen tan horrible. Yo estaba sentado en la última fila de la sala de juicios. Había seguido el caso para este diario con auténtica pasión periodística. Y ahora, visto a la sombra del juicio a José Bretón, siento que en algún momento perdí la imparcialidad. Tenía muy claro que, el acusado de la violación y asesinato de Veronique era culpable.

Me pregunto cómo pueden los miembros de un jurado abstraerse de la presión mediática y ser capaces de valorar las pruebas con una cierta objetividad. ¿Su veredicto coincidiría con el de un profesional de la judicatura? Creo que entre un juez y un jurado hay una diferencia evidente. El primero se debe a la imparcialidad de la toga y los segundos han de impartir justicia desde su propio criterio. Bastan los indicios, la convicción personal de que el acusado es culpable. Los dos platos de la justicia ciega pesan cosas distintas. El primero las leyes y las pruebas y los segundos los sentimientos y las convicciones. Sería tan injusto que un culpable evidente se escape de la pena porque las pruebas son débiles, como que un inocente sea condenado porque cae antipático a los jurados.

El dinero ¿para qué?

jueves, agosto 8th, 2013

El Ayuntamiento de Sant Lluís montó el pasado fin de semana la actividad “micromón”, en la que los niños se divirtieron imitando algunas de las extrañas cosas que hacemos los adultos. Como por ejemplo, formarnos en una academia o en la universidad, encontrar un trabajo y con el dinero que nos pagan comprar cosas. Dicen que se lo pasaron bien recreando ese mundo de pequeños donde todavía pervive la inocencia. Otra cosa habría sido si se les mostrara el mundo real, donde jóvenes bien formados no encuentran trabajo, algunos emigran y otros siguen siendo consumidores, aunque menos, a costa de los padres o de los abuelos. Tampoco se les puede enseñar todavía que algunos ganan dinero sin trabajar, por herencia  o especulando o que la mayoría sueñan con el sueldo fijo y pocos se plantean prepararse para asumir el riesgo de alcanzar un sueño.

Si a un niño se le pregunta ¿para qué sirve el dinero?, es probable que conteste: “Para comprar cosas”. Deberá aprender que todas las personas tienen derecho a tener sus necesidades básicas cubiertas, porque en ello va la dignidad de lo que todavía se llama humanidad.

Hay quien tiene mucho dinero y se convierte en un gran consumidor y hay otros que aplican  otros criterios para gastarlo. En Menorca, se ha planteado ahora la posibilidad de que un millonario ruso que reside parte del año aquí construya un colegio privado. Pretende dar la educación que cree más adecuada a sus hijos. Y en lugar de ponerles un “super” profesor particular decide promover un colegio en el centro de la Isla, para que pueda atender a otras personas. Eso ha provocado reacciones diversas muchas de ellas contrarias. No sabes si es por ser  millonario, ser ruso, por hablar inglés… Nadie presta atención al objetivo del dinero.

La piscina es mía

jueves, agosto 8th, 2013

Salvador Botella tiene razón cuando pregunta “por qué tengo que pagar yo -se refiere al Ayuntamiento de Maó- que usted quiera ir a nadar?”. La tiene si se aplican criterios puramente económicos. Las tarifas de la piscina municipal son muy bajas y si no se cubren los costes es lógico que se incrementen los precios, siempre que no resulten excesivos. El concejal, que en el último pleno quedó claro que no ha pasado a un segundo plano, también tiene razón “técnica” cuando defiende que los no residentes en el municipio paguen más que los empadronados en Maó, aunque los de Sant Lluís, Es Castell y Alaior no tengan piscina pública. Es lógico que si la piscina es municipal y se mantiene con los impuestos de los vecinos de Maó, los que vienen de otros términos deban colaborar más en sus gastos.

La situación es curiosa. La otra piscina cubierta y climatizada de la Isla, en Ciutadella está cerrada, por lo que Botella (el Ayuntamiento) tiene ahora el monopolio de la actividad. Y, para acabar, el concejal tiene razón cuando dice que “esto -el Ayuntamiento- no es el Consell”.

Sería un disparate pensar que ahora los residentes en Sant Lluís o Es Castell, que viven más cerca de la piscina de Maó que los del barrio de Dalt Sant Joan, puedan querer una piscina propia. Y también podrían tener razón si los precios de la “capital” suben demasiado para los foráneos. Sería volver a los tiempos antiguos, cuando los alcaldes recién elegidos o los redactores de programes electorales planificaban servicios e infraestructuras que nadie pedía.

Los servicios, a una distancia asequible, deberían tener un uso supramunicipal. Ahí está el Gobierno reformando la administración local. ¿El Consell no tiene nada que decir?