Duro, largo, y difícil

Las palabras deberían servir para transmitir ideas, pero los políticos suelen utilizarlas para enmascararlas, o para ajustar la expresión al objetivo “político”. Cuestión de marketing.

Hay expresiones tópicas que se repiten a veces textualmente. En otras ocasiones lo que se copia son las ideas. Algunos ejemplos. Decir “movilidad exterior” para referirse a la emigración laboral juvenil es una forma de “positivar” la verdad.  Zapatero se hartó de repetir lo del proceso “duro, largo y difícil” para salir de una crisis que no intuyó, hasta que le iluminó  Obama en una amistosa llamada telefónica. Rajoy utiliza hoy una retórica muy similar para justificar las reformas y disimular sus consecuencias. Por otra parte, el presidente “de la ceja” y algunos de sus ministros anunciaron “brotes verdes”, que nunca llegaron. El presidente gallego jamás utilizaría la misma expresión, sin embargo apunta algún dato y emite opiniones  que pretenden el mismo resultado.

El verde es el color de la esperanza. Un político sabe que es muy importante “decir la verdad”, otra expresión patentada. Pero lo es mucho más conseguir que los ciudadanos crean que los líderes serán capaces de mejorar el futuro. Que tienen ideas y capacidad para conseguirlo. Diciendo la verdad, mostrando no solo lo que ya sabemos, sino lo que vivimos, no basta. Este presidente dice que incumple su programa electoral pero que cumple con su deber. El anterior presidente no decía toda la verdad quizás porque pensaba que también estaba cumpliendo con su deber.

La verdad no coincide siempre con la realidad. La primera está matizada por las propias convicciones y objetivos políticos. A Rajoy le tiene que preocupar la segunda, la que debe cambiarse.

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