La silla es mía

Aquí, en esta Isla, no faltan problemas. Además, algunos practican el insano deporte de añadir a los obstáculos naturales y a los que plantean las circunstancias del momento, otros problemas personales y colectivos, caprichosos, en cualquier caso. Tadeo lo dijo claro en el último pleno, al responder al portavoz socialista sobre el retraso en la integración de las entidades privadas en la fundación turística: “Tenemos el mismo problema que tenían ustedes cuando gobernaban”.

Las patronales no se integran porque no se ponen de acuerdo sobre la representación. PIME parece estar a la expectativa, mientras CAEB es más activa al pedir que las sillas se repartan en función de la representatividad no por número de empresas sino por el de empleados que representan. Y aún así, el presidente insiste en que quienes han de decidir las acciones en turismo son las entidades privadas.

Mientras los sindicatos comen del mismo plato, las patronales menorquinas no son capaces de ponerse de acuerdo y de dar prioridad a lo que importa, la acción para activar la economía. Porque, en definitiva, ¿de quién son las sillas que reclaman?. Lo mismo pasa con el Cercle de Economía, un foro de debate al que no se acercan e incluso parecen ignorar los responsables de las patronales. Los cotos privados, cuando la caza es tan esquiva, tienen poco sentido. Marc Pons no pudo resolver el problema y Santiago Tadeo, de momento, tampoco. Que no acudan a una comisión, a una fundación, a un Consejo Económico y Social, tiene una importancia relativa.

En definitiva, se trata de reuniones, sin embargo que no puedan ceder en una negociación sobre la representatividad crea dudas razonables sobre la capacidad que tenemos los menorquines de aspirar a un mismo futuro, mejor.

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