Archive for Noviembre, 2012

Informes en los cajones

Lunes, Noviembre 26th, 2012

Con el caso del famoso borrador policial sobre las hipotéticas cuentas de Artur Mas en Suiza ha quedado más que demostrado, por si había dudas, que la corrupción se utiliza como una arma afilada por parte del cóctel de poder que forman algunos partidos, algunos medios de comunicación y determinadas instancias judiciales que, con impunidad, no se abstraen de intereses evidentes. La impunidad la conceden los ciudadanos que cuando se convierten en votantes nunca castigan las actitudes corruptas, porque seguramente la sabiduría popular las consideran parte esencial del sistema. Hay quien incluso propone una tesis sobre la corrupción y su efecto multiplicador de la actividad económica.

Sin ironías. No me preocupa tanto si Mas tiene o no cuentas ocultas en Suiza y si va a perder la oportunidad de la amnistía fiscal para regularizarlas, como que el informe policial haya permanecido en un cajón sin que nadie le prestara atención hasta que Artur Mas se decantó por el independentismo y convocó elecciones.

Recuerdo cuando Matas, en tiempos en que todavía era presunto inocente, se fue a visitar al fiscal general Conde Pumpido a Madrid a preguntar “¿qué hay de lo mío?”. Pero, algo inexplicable: salió tranquilo y satisfecho de ese encuentro, como sale el Rey del hospital después de una enésima operación de rodilla. Y después cae el diluvio.

No solo la economía necesita generar confianza. El sistema democrático también. Y solo se consigue practicando el buen ejemplo en cada puesto. Los partidos (algunos), despidiendo al cobrador del frac. Los medios (algunos), reconciliándose con la profesión, y la judicatura, vaciando los cajones y tirando la llave.

Los tres supermarios

Sábado, Noviembre 3rd, 2012

Italia es un país que interesa especialmente a Menorca. Quizás sea por su proximidad mediterránea y especialmente por su aportación al alza en el negocio turístico. Puede que tengamos una cierta simpatía porque compartimos singladura económica, aunque rememos en barcos distintos. Además, los italianos tienen una capacidad enorme de inventar y de -palabra de moda- “reinventarse”. Por eso son capaces de pasar de Berlusconi a Mario Monti, el primero de los grandes “marios”. Muy pocos quieren que el presidente “técnico”, el mecánico de la economía italiana se vaya para que los votos devuelvan el Gobierno a algún político simpático y popular.

Otro Mario destacado es Draghi, un alpinista en la presidencia del Banco Central Europeo, donde guardan los salvavidas por si hay que rescatar a más de un náufrago.

A pesar de estos dos ‘supermarios’ tengo que reconocer que mi preferido es Cappa. Será por la cercanía o porque trabajó en la RAI. Vive en Menorca desde hace años y ha sido capaz de recuperar la memoria del hundimiento del acorazado “Roma”. La sala de la Illa del Rey dedicada al buque de guerra tiene la fuerza de quien más tiempo le ha dedicado. Imagino que ayer, el embajador y sus acompañantes debieron sentir una emoción especial.

Mario Cappa no puede vivir sin apasionarse por algo. Por eso espera mucho de los demás, como mínimo lo que él aporta, y eso suele provocar dolorosas decepciones. A veces comenta que el “Roma” forma parte del recuerdo y le preocupa más otro hundimiento, el de Menorca y su economía. Cuando, mirando a los ojos, pregunta, con acento, “¿a qué esperamos para hacer algo importante?”. ¿Cuánto hace que no compartimos un sueño?

El cascabel y el gato

Viernes, Noviembre 2nd, 2012

El gato es la sanidad pública y el cascabel son los recortes. El conseller Antoni Mesquida ha presentado su dimisión por dos motivos: su desacuerdo con parte de las políticas de austeridad en la atención sanitaria y, en segundo lugar, porque algunos políticos del PP no han podido comprender que nombre a profesionales que no son del partido para cargos de responsabilidad.  La dimisión le honra. Es coherente con su forma de pensar y se va a los 112 días de que le nombraran y justo después de regresar de Etiopía donde ha realizado labores de cooperación con la ONG que preside. El único pesar de Mesquida es que “he fallado al presidente”. Ahora se nombra al tercer conseller de Salud en esta legislatura.

Me pregunto si el Govern, más que un conseller de Salud, necesita a alguien capaz de ponerle el cascabel (los recortes) al gato (la sanidad pública). No hace falta que sepa mucho del tema, lo importante es que tenga asumido de entrada que hay que reducir el gasto aceptando sin quejarse las consecuencias de las medidas de austeridad. Por eso Mesquida no tenía sitio y resultaba incómodo. Es una lástima que un conseller que se entendía bastante bien con un sector con síntomas de taquicardia no pueda seguir buscando acuerdos.

La otra causa de la dimisión es menos comprensible todavía. Que a alguien muy militante de un partido no le parezca bien que se contrate para un cargo de confianza a un profesional de ideología diferente se puede entender, porque con las cosas del comer no se juega. Sin embargo, romper el círculo vicioso de repartir el pastel entre los fieles me parece -ya que hablamos de sanidad- muy sano, mejora el estado de salud de la política y hace que la democracia no tenga fiebre permanentemente. Volvemos a la UCI.