Archive for Abril, 2012

¡Lo siento, perdón!

Lunes, Abril 23rd, 2012

Suena a disculpa después de pisar a alguien sin querer. Existe una amplia gama de pisotones y no siempre los físicos son lo que más daño hacen. El Rey ha conseguido abrir un debate sobre la disculpa. Además del componente de buena educación que la motiva, hay otros aspectos interesantes. El más importante se refiere a la sinceridad de la expresión, lo que lleva a la parte de la frase que no sale en el titular: “No volverá a suceder”. Todos aceptamos una disculpa y, generalmente, incluso la agradecemos, sin embargo solemos intuir si es auténtica o falsa. Lo que parece evidente que al Rey le ha servido. Su “lenguaje” corporal, la cabeza real gacha, y el tono verbal transmitieron una cierta autenticidad. El hecho, la caza y el Rey con sus circunstancias, es otra cosa y puede que se levante la veda informativa, sin embargo la disculpa ha sido un remedio efectivo para bajar la temperatura ambiente. Por otra parte, se equivocarían los políticos que pensaran que la táctica les concede una “patente de corso” para utilizar la disculpa como una fórmula que les permita superar el error, sin que importen demasiado los hechos y sus consecuencias. Porque no es lo mismo exigir una república que una dimisión.

Solo para tus ojos

Jueves, Abril 12th, 2012

Andalucía ha pasado la Semana Santa debajo del paraguas. Los pasos se han quedado en las iglesias, mientras el agua caía y algunas lágrimas se derramaban. Los turistas, que llenan los hoteles, han descubierto ese otro espectáculo, del sentimiento, de la pasión por la tradición y el folclore y, en algunos casos, por la fe.

En Menorca ha lucido un sol espléndido, que ha iluminado unas playas magníficas, perfectas, como no se veían desde hace años. Sant Tomàs, por ejemplo, exhibe una cantidad de arena insólita en estos tiempos de escasez. Y sin embargo, todo ello es solo para nuestros ojos, porque visitantes han llegado muy pocos. Mientras en Mallorca se consuelan de la bajada del turismo nacional con la llegada de ingleses y alemanes, aquí ni lo uno ni lo otro. Antes, cuando levantábamos el muro que separaba la calidad de vida local de la presión turística, nos habría satisfecho la posibilidad de disfrutar del paisaje primaveral sin extranjeros en la foto, sin embargo ahora, acuciados por la débil actividad económica esperamos la llegada de los visitantes como agua de abril. El muro ha caído, pero la recuperación no se levanta. Quizás alguien haya descubierto que mientras las nubes barrían España, aquí, en la periferia del Estado, existe el paraíso. Y, con el apoyo conveniente, alguien podría caer en la tentación. Todo ello, antes de que busque un billete de avión por internet.

¿Cuántos van a morir?

Sábado, Abril 7th, 2012

En este caso prefiero pasar por demagógico que por moderado. El Gobierno ha eliminado 1.300 millones de euros del presupuesto de cooperación al desarrollo, más de un 65 por ciento. Y la medida ha pasado con discreción entre la polémica presupuestaria, como si a casi nadie le importara demasiado. Ya sé que es escandaloso que los españoles ricos que han escondido su dinero para evitar el mordisco de Hacienda disfruten ahora de una amnistía fiscal. Pero me preocupa mucho más que a los pobres de otros países, en lugar de considerar su derecho a la amnistía, se les condene y a algunos de ellos, a muerte. Me preocupa que se busquen argumentos para crear “mala prensa” sobre el “negocio” de las ONG, despreciando a tantos voluntarios de buena fe comprometidos con los que más sufren. Me preocupa que líderes europeos como Sarkozy estén consolidando y ganando votos con la teoría del “primero nosotros” y que el “nosotros” sea cada vez más un calificativo racial y excluyente. Y sobre todo me preocupa que perdamos sensibilidad, que desaparezcan del Telediario las imágenes “desagradables, indigestas” del sur, y que al final nos olvidemos de la miseria para concentrarnos en “nuestras miserias”. Quizás evitando gastar en la construcción de pozos en Etiopía o Somalia, en países donde se mueren de sed, podamos subir un peldaño del pozo de nuestra crisis económica. Sin embargo, en el agua del fondo veremos nuestra imagen reflejada.