Políticos en el intercambiador

El tiempo que va del día después de las elecciones hasta la toma de posesión de los nuevos responsables políticos es, en muchos casos, un paréntesis útil. Sirve para digerir, un poco, la victoria, y sobre todo para asumir, del todo, la derrota. Además se abre el intercambiador, un espacio en el que coinciden los que se van y los que vienen para tratar del traspaso de gestión y de las cosas prácticas, dónde están las llaves y cómo funciona el aire acondicionado, por ejemplo. El cambio que han decidido los electores es de tal envergadura que el intercambiador registra una gran actividad.

¿Qué se ha movido desde el 23 de mayo?

EL PP ANDA ENFRASCADO
en definir la estructura de gobierno en las instituciones donde va a mandar, casi todas, y en dar respuesta a algunos “¿qué hay de lo mío?”. José Ramón Bauzá, de momento, tiene más trabajo dentro que fuera, como le ha sucedido desde que agarró las riendas del PP balear. Guarda celosamente la lista de consellers. Se especula sobre si Carlos Delgado va a sentarse en el Consell de Govern como titular de Turismo. Para Economía, algunos apuntan a Antoni Riera, el cerebro del Centre de Recerca Econòmica de Sa Nostra, que ayer ofreció una conferencia en el Ateneu. Bauzá sigue manteniendo las riendas tensas, como cuando impuso su norma de ningún imputado en las listas o al pedir a sus cargos la firma de un contrato que limita el precio de las comidas oficiales e impide la contratación de familiares. El próximo presidente tiene una idea fija en la cabeza. Cuando le das los buenos días, responde: “austeridad”. Y no es para menos, porque al Govern le espera el cobrador del frac.

ENTRE LOS DERROTADOS, las jornadas de reflexión han sido, a la fuerza, postelectorales. Francesc Antich se irá de senador a Madrid y dejará a Francina Armengol como voz cantante de su partido.
En Menorca, los socialistas se han tomado el amargo aceite de ricino después de una lógica insatisfacción, representada sobre todo por Vicenç Tur. En su informe interno a la Ejecutiva insular expresaba el disgusto de quien se siente tratado injustamente por los ciudadanos. Con otras palabras venía a decir, con lo bien que lo hemos hecho, nos pagan votando al PP. Enfadado, no deseaba recuperar el voto de los “traidores”. Esa opinión interna, en caliente, ha evolucionado con el paso de los días. Y al fin se ha oído un análisis autocrítico: el PSOE no ha sabido interpretar las prioridades de los ciudadanos. No es tan importante un Plan E para embellecer una plaza, ni pintar Maó de colores, o cubrir con estilo las vergüenzas del hospital militar, sino actuar con firmeza para ayudar a los ciudadanos a superar las penurias de la crisis económica. Los errores de Zapatero no se han corregido desde las administraciones locales. El Tur más reflexivo se inquieta al intentar descubrir a quién se le pudo escapar su informe interno, cuyo contenido fue desvelado por nuestro diario. La sinceridad, aunque no se sirva fría, resulta especialmente interesante.

EL INTERCAMBIADOR en el Consell parece funcionar correctamente. Marc Pons y Santiago Tadeo han hablado del traspaso en dos ocasiones por teléfono, pero tienen ya una cita para verse. El presidente en funciones llamó a Tadeo el jueves, al enterarse del incendio de la planta de Caritas, cuando el futuro presidente se encontraba de camino al lugar del siniestro.
Los consellers entrantes y salientes de Cooperación Local y Deportes ya se han visto para colaborar en la transferencia de la gestión. Luis Alejandre y Damià Borràs han quedado para hablar de transporte aéreo, el primer reto que el general va a llevar en la maleta.

El PSM ofrece una lógica colaboración. Joan Lluís Torres y Maruja Baíllo también han tratado ya de cuestiones de Cultura. Tuni Allés no afloja el ritmo, tiene concursos por resolver y jornadas de agricultura ecológica. De todas formas, el lunes se verá con Fernando Villalonga, el futuro conseller de uno de los departamentos más importantes, Economía y Medio Ambiente. En los últimos días, ya le ha informado de cuestiones concretas de actualidad. ¿Qué será de Tuni Allés sin la política? El jueves abandonó su actividad hortícola para acudir al incendio de la planta de Caritas. Es evidente que no va a dejar de observar y de interpretar, a su manera, faltaría más, las cosas de la vida pública. Me temo que no va a triturar algunos documentos interesantes y está al acecho de ver a quién pone el PP en la conselleria balear de Agricultura, mientras ojea estudios sobre la mejora de la vaca frisona mediante la inseminación y su coste.

EL INTERCAMBIADOR
solo funciona durante un tiempo. Seguramente es una lástima. Imbuidos del espíritu democrático que sienten y que les viene de los votos dados o negados casi todos se muestran amables y cooperadores. Quizás el sistema debería alentarse, antes de que cada uno levante castillos y otee desde las almenas de cada partido.

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