Nombres propios de enero con perfiles muy distintos

EL PADRE COTS, Jaume Cots Riera, tiene una sala de la sede de Caritas en Maó, en el edificio Calabria. Una placa en la entrada lleva su nombre. Quizás sea ese el mejor homenaje que se le podría tributar, aunque merecería otros, que sin duda habría rechazado. El próximo día 30 se cumplirá un año de su muerte y su figura será recordada hoy, en la cena del diario “Menorca”. En la facultad de Periodismo nos decían que una de las normas básicas para investigar es “seguir la pista del dinero”. Este artículo habla hoy de dinero. El padre Cots sabía cómo utilizarlo y era con generosidad y principalmente para ayudar a las personas que lo necesitaban. Su vida es un testimonio evangélico basado en la caridad.

El diario cumplirá 70 años el 1 de febrero gracias a Jaume Cots. En abril de 1955, el primer director del medio, Fernando Jansá Guardiola, no podía soportar el coste económico. A veces creemos que los tiempos que nos toca vivir son los más complicados, porque no conocemos la historia. Hace 55 años, en época de muchas penurias, nadie quería hacerse cargo del diario. Jaume Cots puso dinero y gestionó una forma de salir de la crisis, incorporando nuevos accionistas, Guillermo de Olives Pons, Mateo Seguí Mercadal y Francisco Hernández Escrivá. Esa es la época de la refundación del diario, cuando desaparecieron las referencias a Falange y se subtituló como “Diario insular”, incorporando el escudo de la Isla que figura en su cabecera, y con Andrés Casasnovas como nuevo director. Más tarde promovió la creación de Editorial Menorca, que se constituyó el 9 de febrero de 1957. Y después se desprendió de la propiedad y la puso en manos de la Iglesia de Menorca.

Cuando el diario celebra su 70 aniversario no solo es necesario recordar al padre Cots, sino también reconocer en nuestro medio de comunicación algunos de los valores que él defendió con pasión. Sin duda, algunos disgustos debió provocarle el diario, con informaciones y opiniones que quizás él no habría publicado, sin embargo nuestro medio no ha perdido ni un ápice de la vocación de servicio que él transmitió. El compromiso con la gente de Menorca,  la defensa de nuestra identidad, la independencia informativa, el respeto y la promoción de las personas y el compromiso con los valores evangélicos son referentes a los que conviene acudir al pensar cada día el diario que va a salir de nuestra rotativa.

JUAN IGNACIO BALADA LLABRÉS
era un hombre con dinero, más del que muchos pensaban. Falleció el 18 noviembre de 2009 y en enero del año pasado se conoció que había elegido como herederos a los Príncipes de Asturias, a la Casa Real. Cada uno hace lo que quiere con su dinero y nadie puede cuestionar la voluntad del testador, pero aun dejando todo su dinero alos príncipes, que desde luego no lo necesitaban, habría podido medir mejor la forma de hacerlo y sus consecuencias. La Casa Real ha hecho lo posible por utilizar esa herencia para fines sociales, sin embargo en algunos aspectos ha tenido las manos atadas debido a las condiciones del testador. Al incluir a los hjjos de Felipe y Letizia y la obligación de crear una fundación, llamada Hesperia, hace más difícil algunos proyectos que habrían sido muy interesantes para la Isla. Manuel Pons Sintes, uno de los dirigentes de la Fundació de Persones amb Discapacitat de Menorca, ha sido muy hábil en sus contactos con la Casa Real. Inteligente y respetuoso ha sabido presentar un proyecto social coherente, con el que se han implicado los herederos. De momento, este plan recibirá 70.000 euros de la herencia, sin embargo podrían ser más a partir de la venta de los bienes. De todas formas, las condiciones del testamento han echado a perder algunas ideas excelentes para Menorca debido a las dificultades jurídicas para desarrollarlas. La casa de Balada de la plaza Juan de Borbón podría haber sido la sede de la Fundación Hesperia y quizás también de la Fundació de Persones amb Discapacitat. Los Príncipes habrían simpatizado con la idea, incluso podría haberse creado un premio social, entregado por ellos en la Isla. De esa relación habrían surgido resultados interesantes para la Isla. Estas ideas, que se han contemplado en la Cada Real, están descartadas.

VALERIANO ALLÉS CANET
ha provocado un gran incendio con sus denuncias y con los informes de sus detectives. Si hasta hace poco había luchado por recuperar la cantera de Son Sintes y se había enfrentado con todos en los tribunales, ahora busca la venganza, más que la justicia. Conoce bien su sector, el de materiales de construcción. De hecho, formó sociedad en Hormigones Isla Menor con Antonio Barber a quien ahora denuncia como uno de los promotores de su desahucio de la cantera. Esa sociedad acabó con los socios enfrentados en los juzgados. Su teoría es que existe en Menorca un monopolio en la fabricación de bloques de hormigón y que se le ha echado del sector por romper esta lucrativa exclusividad. Para que la teoría tenga sentido, necesitaba una conexión política. Los detectives han buscado argumentos para avalar las ideas de Valeriano y los han encontrado en la contratación de la esposa de Marc Pons por parte de empresas como Construcciones Olives o Torrent Coll, que no son sus competidoras directas pero que tienen relación con las grandes sociedades de materiales de construcción. La acusación en muy grave, aunque las pruebas sean pocas. Lo que es evidente es que no es una cuestión de fe con Valeriano o con Marc Pons, sino de pruebas. Es necesaria la intervención de la Justicia. No basta con apuntar que las empresas se han beneficiado de las adjudicaciones del Consell, ni aun explicando la relación de algunas de ellas con la mallorquina Melchor Mascaró, relacionada con el nuevo caso ‘Cloaca’ de posible corrupción.

Valeriano Allés dispone de dinero para mantener vivo su plan, de hecho hace unos años su empresa era la segunda con más beneficios de Menorca. Es otra forma de utilizar el dinero, para intentar saciar su sed de venganza.

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