Suprema debilidad

octubre 28th, 2018

El lío del Tribunal Supremo a raíz de la sentencia que obliga a los bancos a pagar el impuesto sobre actos jurídicos documentados, paralizada el día después de ser promulgada por el presidente de la Sala Tercera Díez-Picazo, ha derribado el último bastión que se mantenía intacto en esta devaluada, y sin embargo querida, democracia. Y no por la acumulación de errores de Díez-Picazo, que han puesto en un brete al Supremo, sino porque se ha descubierto la cadena de favores e influencias que contamina la independencia judicial, que ha de nacer en los nombramientos para que después se perciba en las sentencias. Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, colocó a Díez- Picazo, desplazando a un magistrado con mayor experiencia y prestigio, José Manuel Sieira.

El Tribunal Constitucional padece la misma enfermedad, ya que de sus doce magistrados 4 son elegidos por el Congreso, 4 por el Senado, 2 por el Gobierno y solo 2 por por el Consejo General del Poder Judicial.

Para no sembrar la desconfianza hay que buscar otros métodos para los nombramientos. Aunque no existen vacunas para estos males -la contaminación es demasiado fácil- si hay «voluntad política» se podría dejar a los propios jueces que eligieran a los mejores para los puestos más importantes. Y en todas las profesiones, también en la judicatura, hay personas muy capaces, honestas y con un alto concepto del servicio público.

La capacidad, con todo lo que la antecede, y la ética son los dos ingredientes de la regeneración. Aceptando la imperfección de todo lo humano, sin criminalizar los errores de forma constante, el sistema necesita recuperar la credibilidad ante los ciudadanos. Y para ello no hace falta exigir la pureza que no existe, sino establecer los mecanismos para que todos esos buenos profesionales que ahora ven el espectáculo desde la platea, porque no forman parte del reparto, tengan la oportunidad de decidir.

Euforia excesiva por comprar patrimonio

octubre 21st, 2018

El dinero que se recauda con la ecotasa puede ser un caramelo envenenado cuando se utiliza para la compra de patrimonio. Adquirir Sa Tanca de Sant Lluís, la parcela de S’Ermita de Ferreries, la inversión en las casas de Binicodrell de Es Migjorn, la creación de un museo marítimo en Es Castell y la inversión en las casas consistoriales de Ciutadella tendrá un coste de 5 millones de euros, a los que hay que añadir la compra de la sala Sant Josep de Ciutadella por parte del Govern, cuyo importe no se conoce todavía. Esta euforia en el sprint final de este mandato político debería crear al menos dudas razonables, más allá de ese ego de las autoridades por dejar una huella de su paso por las instituciones. Cada compra debería estar avalada por un plan para rentabilizarla (¿será productiva de alguna forma?), una estimación de los gastos de mantenimiento y de funcionamiento y saber cuánto costará su reforma o rehabilitación.

La historia de la compra del edificio señorial de Can Saura en Ciutadella debería ser un aviso para navegantes. Se adquirió en septiembre de 2000 por 250 millones de pesetas (1,5 millones de euros). El PSM, con buen criterio, pidió que se definieran los usos para justificar un gasto tan importante. Las ideas iniciales que motivaron esa compra hace 18 años fueron: trasladar el archivo histórico municipal, convertirlo en hotel-escuela, que fuera sede del palacio de congresos que después el PTI iba a contemplar para Ciutadella, o que sirviera para la sede universitaria de la UIB que finalmente se fue para Alaior. Es decir, de lo que motivaba la compra nada se ha hecho realidad. Después se pensó en ofrecerlo como parador nacional o como sede de los juzgados. Al final, un edificio muy caro de compra y de mantenimiento será, cuando se pueda, la sede del museo que estaba en un bastión de las murallas, una buena ubicación con posibilidades de mejora.

La compra de patrimonio es un gasto con eco si no se plantea como una inversión productiva.

 

Set anys d’acció per la Reserva

octubre 14th, 2018

En 25 anys d’ençà que som Reserva de la Biosfera hem avançat poc. Hi faltava un pla d’acció com el que dilluns es debatrà al ple del Consell de Menorca, que es vol dur a terme en només 7 anys i que, sumant totes les propostes, planteja una despesa de 53 milions d’euros.

Em fa la impressió que aquest document ha recollit un munt de propostes procedents d’actors diferents amb una quantificació teòrica de la inversió. Hi ha tantes accions que ni els mateixos responsables del projecte les arriben a conèixer totes. Hi ha tantes ganes de posar en marxar el motor de la Reserva que tot hi ha cabut en aquest primer pla d’acció, que finalment dependrà, com sempre, de la «disponibilitat pressupostària».

El pla d’acció hauria de resoldre la tensió que sempre ha acompanyat el títol de Reserva de la Biosfera, entre la defensa del medi ambient i el paisatge i el desenvolupament econòmic. Amb altres paraules, la Reserva ha de mostrar la seva utilitat pel creixement econòmic i el benestar dels menorquins, aplicant, està clar, criteris de sostenibilitat. Hi ha altres «economies» que han aconseguit animar l’activitat econòmica amb aquests objectius. Per aconseguir-ho s’ha d’abstreure la gestió del projecte del debat polític i s’ha d’implicar a la societat, a les persones i a les empreses.

Menorca està plena d’oportunitats per avançar en un projecte tan interessant com el de convertir una declaració d’intencions en un pla de canvi de tendència per l’Illa, passant de la passivitat davant el ritme que manquen altres, a la iniciativa local.

El creixement en energies alternatives és un dels camps que més activitat pot generar. Però també les inversions que es duen a terme en el camp de Menorca, els nous productes turístics associats a la natura i al patrimoni, la gastronomia amb la base del producte local, les proves esportives al voltant del Camí de Cavalls i del paisatge de Menorca.

És bé hora de potenciar el que compartim i deixar de banda el que ens divideix.

 

Desmarque, dribling, chilena, elecciones

octubre 7th, 2018

Como si quedara poco para la Bota de Oro. Messi (podría ser Ronaldo) se acerca solo al área rival. Tiene a Luis Suárez desmarcado, pero tiene que decidir: o tira a puerta para intentar marcar y que eso le ayude a conseguir el trofeo individual, o cede el balón a su compañero de equipo y quizás rival para ese premio. Ante esas dudas, se decide por tirar a puerta y falla. El equipo pierde. Quizás la próxima vez deba intentar una chilena para impresionar a los votantes, al jurado del premio, quiero decir.

Eso es lo que pasa en estos momentos con los partidos políticos, especialmente los que forman parte de pactos, que ahora necesitan desmarcarse, hacer algún dribling y si es posible una chilena.

En el ámbito insular se ha visto esta semana en algunos detalles. Marc Pons (PSOE) presenta los datos de los menorquines que han pagado menos impuestos por las herencias en vida, mientras Nel Martí (Més) recuerda que la modificación del Derecho Civil Balear se aprobó gracias a una propuesta de su partido. Otro ejemplo: el Consell no quiere dar a conocer los datos de usuarios del autobús de Macarella, quizás para no mostrar los de Favàritx, cuando Més ya los tiene publicados en su web.

En el Consell, donde las relaciones políticas entre los grupos son solo aparentemente buenas, los desmarques van a ir a más, sobre todo con Més, que sabe que el PSOE tiene poca capacidad de reacción. Los puentes de la General, no van a tener un final romántico como los de Madison, aunque no está claro si los socialistas serán capaces de desmarcarse con el de L’Argentina.

El paso adelante de Conxa Juanola en Maó, al publicitar su candidatura, habrá puesto nervioso a algún socio y sin embargo rival en la lucha por el voto.

Vamos a vivir la epidemia de los gestos electoralistas. Yo creo que los ciudadanos huyen del «dime de qué presumes» y prefieren ver cómo vamos a dar respuesta a lo que carecemos.

Tiempo para los empresarios

septiembre 30th, 2018

Los menorquines tenemos una cierta tendencia a flagelarnos con nuestras debilidades y nos cuesta más ver nuestras capacidades y fortalezas. Añoramos el pasado y tememos al futuro. Uno de los tópicos es que hoy no hay empresarios como los de antes. Y otro es que los jóvenes se van a trabajar fuera por la falta de oportunidades en la Isla. Yo creo que los empresarios del pasado solo sirven por su herencia real, cuando sus empresas siguen funcionando, lo que cada vez es menos frecuente, y para recibir un homenaje, y los jóvenes del futuro se seguirán yendo y viviendo porque el mundo ya es esa aldea global de los visionarios antiguos.

Estoy convencido que aquí hay buenos empresarios, con empresas en crecimiento y con una mentalidad innovadora. Seguramente se mantienen al margen de la vida pública y se dedican a trabajar y luchar, pero son el auténtico motor de la economía local. Los que han innovado en calzado, en nuevas tecnologías, en turismo, en servicios y en nuevos sectores. El grupo Artiem, que ha recibido el reconocimiento del Ateneu de Maó, es un buen ejemplo del empuje innovador, apostando por la capacidad de su equipo de trabajadores y comprometidos con valores como el respeto al medio ambiente, por la sostenibilidad.

Seguramente ha llegado un momento en que la Isla necesita que estos empresarios estén más presentes en la vida pública. Hasta ahora solo los hoteleros han actuado con una estrategia de influir en las decisiones políticas. PIME y CAEB cuentan con personas al frente que pueden dar el paso de jugar en el campo comunitario, en el terreno en que se decide una parte del desarrollo económico de la Isla. Además, sigue estando abierta esa oportunidad para que las dos grandes federaciones empresariales compartan los objetivos y las estrategias para que las decisiones importantes para la economía insular no se tomen con su silencio.

 

Otro cabo suelto para los amarres de Maó

septiembre 26th, 2018

Hace casi diez años el entonces presidente del Club Marítimo Mahón, Luis Barca, un hombre inteligente y osado, se entrevistó con quienes ocupaban la presidencia y la dirección técnica de Autoridad Portuaria, Joan Verger y Ángel Matías. Puso la grabadora en marcha para que después la Fiscalía acusara a la cúpula de Puertos del posible amaño de ese concurso, que favoreció a Trapsayates, la empresa de Díaz Ferran, que, de momento ha permanecido cinco años y dos meses en la cárcel por varias causas, entre ellas la quiebra de Marsans.

Esa batalla por la recuperación de los amarres que el ‘Marítimo’ nunca debió perder todavía se está librando. Hoy los clubes, que no tienen un afán de lucro, tienen preferencia para la gestión de unos amarres, cuya actividad permite a estas entidades desarrollar sus actividades deportivas y sociales. Pero todavía se pagan las consecuencias de la forma en que se gestionaban las millonarias concesiones de puertos.

Sin cuestionar la intención del presidente actual de APB, el camino para intentar recuperar los amarres está lleno de escollos. El último es la resolución de la Audiencia Nacional que determina que antes del interés de Puertos por recuperar la concesión por una falta grave de Trapsayates está el derecho de los acreedores de Marsans de recuperar su dinero. Así las cosas, no es descartable que la empresa que perteneció al presidente de la patronal española, hoy intervenida judicialmente, agote el periodo de la concesión hasta 2023. Mientras, el Club Marítimo sigue a la espera de que se resuelva el concurso del muelle d’en Reynés, al que aspiran también dos empresas.

En el puerto de Maó siempre flotan cabos sueltos, como sucede con el varadero o La Solana, desalojada y abandonada, por poner dos ejemplos. Al menos el cabo de los amarres deberá atarse bien para que no siga a la deriva.

 

Cortar todos los árboles para evitar el fuego

septiembre 23rd, 2018

Me da la impresión de que los centros docentes y los profesores se abstraen del debate político sobre la educación. Se quejan de lo ilógico de algunas normas o de las molestias de las obras o de algún programa que no cuenta con la dotación necesaria, pero pasan del debate general como el debate general pasa de sus opiniones. Ni los profesores esperan nada de los políticos, ni éstos se preocupan porque al final aplicarán una nueva norma pese a lo que piensen los profesionales de la educación. Una pena.

En el Congreso se pide a la ministra Celaa que persiga en Catalunya a quienes utilizan un libro de texto en cuyas páginas sale el término «país» sin hacer referencia a España. Esta idea de «país» ya lo utilizaba Jordi Pujol cuando no era independentista, sino pactista y práctico, y sus hijos todavía no le amargaban la vida. De hecho, debería ser país una parte del todo (metonimia), a no ser que el todo ya no considere que esa parte sigue siendo «país» (sinécdoque). Cuando el poder ha de dedicarse a inspeccionar los libros para que ninguna de sus letras tenga un tufo subversivo es que algo muy importante está en una situación muy preocupante. Quizás la libertad.

No se pueden cortar todos los árboles por el miedo que le tenemos al fuego. Esas políticas ideológicamente preventivas ya se probaron en varias ocasiones en Europa en el siglo pasado con resultados funestos.

Es verdad que los profesores no son asépticos y que algunos se sentirían muy incómodos si un día les hacen jurar la Constitución para mantener su puesto de trabajo (todo puede llegar) pero mientras esperamos a que la política cumpla con la ley de Murphy, quizás lo más inteligente es confiar en los maestros, respetar su trabajo, exigirles el esfuerzo (no porque sean más funcionarios que antes han de trabajar menos), y cederles los mejores medios para que su labor sea lo más eficaz posible. Como si fuéramos conscientes de que trabajan con nuestra materia prima más importante.

 

Dignificar la persona

septiembre 16th, 2018

Les males notícies són les més llegides. Es pot comprovar fàcilment amb les dades del diari digital. Com més morbosa és una informació més lectors tindrà. Però quan es tracta de pensar com puc millorar la pròpia vida, les persones cerquem referents que ens inspirin, que transmetin els valors que volem trobar. Una mostra d’aquesta ansietat per la recerca és l’èxit dels llibres de consells pel canvi, escrits pels nous gurús, producte del màrqueting, que ajuden tant com una tirita en un derrame cerebral. Perquè les paraules -aquestes que ara llegeix també- se les emporta el vent. I aquí a Menorca prou que bufa.

El que no pot escampar el vent és la força dels testimonis. I en tenim de ben a prop. Mestral va celebrar divendres els 25 anys de la seva fundació. Aquesta entitat de Caritas i per tant de l’església de Menorca ha estat compromesa amb les persones més necessitades a través de la feina de molta gent. Tots els responsables i voluntaris de Mestral mereixen un reconeixement. Només pensar que durant aquests anys han atès 2.899 persones en risc d’exclusió dóna una idea de la importància del seu testimoni.

Encara hi ha qui pensa que la caritat és donar a algú una mica del que et sobra, quan de fet el que importa és reconèixer la dignitat de la persona, en singular, i actuar en conseqüència.

La crisi pot haver passat segons demostren les estadístiques però a vegades tens la impressió que cada dia hi ha més gent necessitada d’una mà estesa. Encara hi ha persones que pels motius que sigui -els judicis al final són prescindibles- es troben en situacions límit que afecten les seves capacitats de sobreviure d’una manera digna.

Els voluntaris de Caritas treballen per la rehabilitació, es dediquen a conservar el nostre patrimoni, que són les persones, la feina més important. És possible que no només creguin que a la vida reps el que dónes, sinó que són capaços de convertir les paraules en testimoni. Enhorabona i gràcies.

 

Franco está mejor enterrado

septiembre 9th, 2018

Hay, al menos dos Franco. Uno es la momia, que después de 40 años en una sepultura con significación pública conviene que descanse con los suyos y no con los «españoles todos».

Otro es el personaje histórico, que debería seguir enterrado, aunque se ha demostrado que hay demasiados que alientan «el regreso», de un color y del contrario. Pedro Sánchez afronta el traslado de los restos del dictador como una cuestión que dejó pendiente la transición. Pero ello ha provocado que muchos hayan resucitado al personaje, defensores de Franco que han salido del armario, para reivindicar la figura del dictador por lo que representaron sus 40 años de mandamás. Son evidentes las ganas de algunos hoy demócratas (casi nadie es partidario de una dictadura) de pasar cuentas y proclamar que con Franco, si no se vivía mejor, sí se vivía muy bien. Y que por eso murió en la cama y no víctima de una revolución. Estos revisionistas premian al dictador como si la transición fuera su mérito, cuando hay que reconocer a la sociedad del 75 y a los políticos de entonces de casi todos los colores la capacidad de pactar (sinónimo de renunciar a algo en beneficio de todos). Sin duda los que ya han «desenterrado» a Franco no serían partidarios de que Tejero o Armada hubieran gobernado ni un solo día (y menos 40 años). Quizás, solo quizás, hemos aprendido que los golpes ya no son un estado aceptable por parte de los ciudadanos.

Lo que preocupa es que los desenterradores del personaje parecen expresar algo que quizás no es tan minoritario, el hastío por el funcionamiento de esta democracia devaluada, el deterioro progresivo del debate político, la pérdida de prestigio de los líderes y de los partidos. Pese a todas esas debilidades y miserias, no creo que nadie sueñe con una resurrección, ni con un salvador de la patria con disfraz de Batman, porque quizás bajo la máscara se encuentre un Trump.

 

Quatre exemples de qualitat turística

septiembre 2nd, 2018

El model turístic de Menorca no es dissenya des de cap despatx. Les normes urbanístiques i de planificació posen els límits però no serveixen per moure l’economia. Aquesta sempre ve de la mà de la iniciativa privada.

Hi ha quatre exemples que alimenten el model menorquí que va a la recerca de la qualitat, com assignatura pendent.

Primer. Molts hotels de costa han millorat la seva qualitat, són els que responen millor davant la competència en preu d’altres destinacions i aconsegueixen millorar resultats per la qualitat i no per la quantitat.

Segon. Els hotels d’interior han demostrat que es pot allargar la temporada (molts obren tot l’any), a uns preus alts, amb un producte de molta qualitat. Tot i que representen poques places encara són un bon producte, en coherència amb la categoria que vol tenir l’Illa.

Tercer. Els restaurants estan oferint cada vegada més una carta original, basada en el producte local i molta innovació. Una nova generació de xefs empeny el sector i la marca gastronòmica guanya prestigi amb alguns restaurants tradicionals que s’han posat al dia.

Quart. Els agroturismes, moltes vegades promoguts per empresaris de fora i que incorporen nous projectes agraris. Pot ser un factor de modernització del camp de Menorca i de millora de la seva rendibilitat. La diversificació de la producció i les noves dinàmiques són factors claus perquè molts de joves que volen ser pagesos tenguin noves oportunitats, tal vegada millors que no amb anteriors propietaris i amb contractes d’amitgeria.

Sempre es repeteix que Menorca no té marca, a diferència de les altres illes. Som més donats a la crítica que no a potenciar les coses bones que tenim i que es fan. Les marques de natura i platges verges, cultura i patrimoni, gastronomia, esport i aventura i qualsevol altre han de tenir la qualitat com a comú denominador.

Si aquest és el model, l’administració ha de posar les normes i no posar obstacles.