Expresión de libertad

abril 5th, 2018

No son buenos tiempos para la libertad en general y para la libertad de expresión en particular. En lugar de defender el derecho estamos centrados en remarcar los límites y en condenar a quienes los superan. La última semana ha sido prolija en ejemplos. La legislación sobre la protección de datos ya levantó el primer muro. La interpretación sobre el delito de odio también permite condenar por ejercer el derecho a expresarse. En muchos casos el revuelo mediático y el argumentario político elevan una gamberrada, una expresión excesiva, amenazadora o irreverente, que seguramente merece una sanción, a un caso de interés general y a condenas demasiado duras.

Es curioso comprobar como la necesidad de preservar algunos derechos como la salud, la seguridad del tráfico, la intimidad, el honor, la igualdad de sexos, ha generado la aprobación de normas represivas, que limitan la libertad de los vecinos de esta sociedad cada día más compleja. Y al amparo de los agravios surgen las ideologías radicales que dicen defender la democracia ante los abusos, cuando en realidad se encontrarían más cómodas en un totalitarismo «de los nuestros». Ya casi nadie cree que la libertad de expresión consiste no tanto en decir lo que uno quiera sino en respetar las opiniones que no compartimos.

En materia de expresión, las redes se llenan de noticias falsas, insultos, acusaciones anónimas, que si fueran consideradas al pie de la letra saturarían los juzgados. Muchas veces quienes se enfurecen por estas opiniones después vociferan las contrarias.

Los políticos ya no generan la energía que transforma la sociedad, sino que acomodan su discurso a las corrientes para exhibir una luz más brillante en su cartel electoral. Por eso es el turno de los ciudadanos. Si no somos capaces de actuar como demócratas no culpemos al sistema de sus errores y miserias. Un poco más de generosidad y menos radicalismo.

 

Poca sensibilitat

abril 5th, 2018

Aquelles persones que cuiden discapacitats molt greus són autèntics herois. La seva vida queda condicionada per l’estimació per aquella persona que els necessita permanentment. Per sort, poden descansar unes hores quan és atès a un centre de dia i reben alguna ajuda econòmica. Es mereixen ser ben tractades per la societat i per les administracions.

No basta que la Conselleria de Serveis Socials i Cooperació del Govern destini més recursos econòmics a la dependència, si després no té la més mínima sensibilitat per donar resposta a famílies que cuiden d’una persona amb una gran discapacitat física o mental. És el que ha passat amb la retirada de l’ajuda per cures de 258 euros a famílies en aquesta situació amb l’argument que no poden rebre aquests doblers si ja es beneficien d’un centre de dia.

La poca sensibilitat dels responsables de la Conselleria es demostra perquè el mes d’octubre deixen de pagar l’ajuda sense dir res, no contesten dues cartes que els hi remet Asinpros, i esperen a després de Reis -quin regal!- per informar per carta a cada família que no cobraran més aquesta ajuda.

La poca sensibilitat és evident quan no analitzen la situació de les famílies sinó que només es preocupen d’aplicar la norma. Alguns faria 10 anys que cobraven aquesta ajuda. El que sembla que haurien de fer uns polítics amb un mínim de sensibilitat seria trobar una sortida, demostrant que comprenen quina és la situació que viu una famíllia amb un membre amb una gran discapacitat. Seran capaços d’acceptar que aquestes famílies deixin d’anar al centre de dia mitja jornada per no perdre els doblers? Amb totes les conseqüències que aquesta decisió representa pels familiars i pels discapacitats.

La sensibilitat no s’exigeix a cap article de la llei. I fins i tot és comprensible que un funcionari hagi de vetllar pel compliment de les normes. Però els polítics han de comprende les situacions i trobar respostes. Si es llenega tantes vegades al final haurem de dubtar del valor de les paraules.

 

Carreteras y talayots

abril 5th, 2018

Que seis entidades, entre ellas el Institut Menorquí d’Estudis, pidan que se revise ahora la obra del puente ya construido de Rafal Rubí en la carretera general no deja de ser sorprendente. Como afecta la reforma al yacimiento ya fue objeto de un informe de Patrimonio que resultó favorable al proyecto. ¿Por qué ahora es necesario replantearlo? Quizás el Consell ha recibido el consejo técnico de que sería conveniente eliminar este puente para no tener problemas en la candidatura de Menorca Talayótica como Patrimonio de la Humanidad. Que la petición provenga de seis entidades solventes es una forma de facilitar una medida, la demolición del puente, sin duda polémica, por su coste económico y por el retraso en las obras de reforma de la carretera, que siguen ofreciendo una imagen lamentable para muchos visitantes, durante demasiado tiempo. La protección del paisaje también se consigue reduciendo la duración del impacto de las obras.

Si los trabajos de la «general» no afectan directamente al yacimiento y solo es una cuestión de paisaje, parece que la reforma, la naveta y la declaración de patrimonio deberían ser compatibles, como lo son en otros puntos de la geografía insular. De hecho, que el propietario de la finca tuviera previsto habilitar un aparcamiento para facilitar la visita al yacimiento de Rafal Rubí es una iniciativa positiva para la Menorca Talayótica. Que los conductores al pasar por esta zona puedan percibir la belleza del paisaje talayótico también es algo positivo, un excelente escaparate para despertar interés para lo que queremos conservar y dar valor.

Otra cosa es que el objetivo principal no sea la naveta sino el puente, su demolición, después del de La Argentina, porque quizás toda la campaña en contra de las rotondas soterradas, que consiguió una enorme implicación social, necesita alguna victoria más y algún puente menos.

 

En la fase de la humiliació

abril 5th, 2018

Els líders del procés independentista català estan pagant les conseqüències de les seves errades, especialment la de Puigdemont de finals d’octubre de no convocar eleccions i evitar el 155.

El procés ja no és el de la independència, que ha entrat en via morta tot i tenir majoria al nou Parlament, sinó el del mateix conflicte. Estem a la fase de la humiliació, que només pot servir per cronificar el problema però no per resoldre’l.

Quan Puigdemont tuiteja que «el pla Moncloa triomfa», és una constatació evident. El Govern, amb un suport unànime dels grans mitjans, s’ha fet fort i ha aconseguit decantar cap a la seva banda allò que en diuen la construcció del relat. Ha associat la imposició de la llei amb la defensa de la democràcia, mentre que l’acció dels independentistes és un «cop d’Estat». La justícia, sense pressuposar cap acció coordinada, aplicant la llei ratifica la línia de «la Moncloa». A vegades, com en el viatge de Puigdemont a Dinamarca, el jutge no actua per aixecar la suspensió de l’ordre internacional de detenció per evitar una possible estratègia de l’expresident per poder accedir a la presidència. És a dir, és una justícia preventiva alineada amb els objectius polítics.

Les tertúlies i les informacions de molts mitjans de comunicació no només ridiculitzen Puigdemont, sinó tot el que envolta un procés fracassat cap a la independència. Tant d’esforç ja no és necessari. És preocupant la uniformitat de les opinions i allà on abans hi havia debats polítics avui són veus corals a favor d’una mateixa causa.

Poc sembla importar la realitat que es viu a Catalunya expressada en les darreres eleccions. Certament, els partits independentistes tenen l’obligació urgent de trobar una sortida al bloqueig actual, que no hauria de ser la convocatòria de noves eleccions. Aquesta és la principal responsabilitat. S’ha de facilitar la sortida. I després s’hauria d’obrir un altre procés, diferent, des del respecte, amb propostes noves que permetin un acord i no una baralla.

 

Lo que de verdad importa

marzo 28th, 2018

Si lo más importante es la salud, el objetivo prioritario ha de ser mejorar la sanidad. Eso no se hace con polémicas lingüísticas, que tienen claramente otro objetivo, sino aplicando medidas que ayuden de forma eficaz a tener una sanidad con mayores garantías.

Quizás este ejemplo pueda ser útil. El mejor cardiólogo del mundo, Valentín Fuster, explica que en los hospitales de Nueva York tenían un índice de mortalidad en la cirugía cardiaca superior a otros estados. La forma en que todos los hospitales neoyorquinos decidieron mejorar fue publicando la lista de mortalidad de cada centro y los nombres de los cirujanos que intervenían en las operaciones. A los que peores resultados obtenían se les despedía y los hospitales que no llegaban a un cierto nivel perdían la especialidad y de esta forma mejoró la calidad del servicio.

Cuando leí esta iniciativa me pareció muy radical. Todo el mundo puede equivocarse, también los «nuevos dioses humanos» que son los médicos. Sin embargo, creo que la sanidad no debería girar en torno a los intereses de los profesionales que trabajan en ella, sino que han de ser los pacientes, los enfermos el eje que mueve la rueda.

Los médicos y enfermeros se merecen sin duda los numerosos aplausos que publicamos en este periódico de menorquines agradecidos por el resultado de una actuación profesional en la que se jugaban su salud y quizás su vida. Esta felicitación sin duda es motivadora y también ayuda. Pero es trabajando sobre los errores como se puede avanzar. Alguien externo a la sanidad pública, un defensor del paciente con mayores funciones y conocimientos, debería estar encargado de investigar las quejas más graves para descubrir si ha existido negligencia. No basta un informe interno del director de un centro o un jefe de área.

No sé si el corporativismo es una muralla inaccesible. Pero sí tengo la sensación de que las denuncias más graves no se responden. Hasta que intervienen los jueces, los otros «dioses» del sistema.

 

La setmana ‘horribilis’ del Consell de Menorca

marzo 28th, 2018

La setmana de Sant Antoni no ha estat massa festiva per Susana Mora, com a presidenta del Consell. I no perquè el conferenciant de l’acte institucional, Jeroni Galmés fes treure els colors als polítics per la poca feina que han fet per la Reserva de la Biosfera en els seus 25 anys de vida, sinó per altres notícies gens positives per Menorca.

Aquestes han estat els titulars de portada d’«Es Diari». El Govern ha de tornar a Madrid els 7 milions que havien de servir per convertir s’Enclusa en el Centre d’Interpretació de la Reserva (diumenge). 3.500 famílies han de recórrer a la tarifa social per a poder pagar la factura elèctrica, fet que demostra la pobresa oculta que existeix (dilluns). El Govern vol que el Consell li torni 8 milions que li havia transferit de les famoses bestretes i anuncia que no li pagarà els 8,5 que li devia (dimarts). I el Consell prohibeix el lloguer turístic als nuclis urbans (dimecres), una decisió que arriba per la manca de consens entre els batles i que no sembla agradar a gairebé ningú.

Davant moltes d’aquestes notícies la resposta del Consell ha estat tímida, freda, com si la cosa no vagi amb la primera institució de Menorca. Crec que els gestors actuals pateixen massa el mal de les competències. Per una banda, la presidenta en reclama més i amb més doblers a la seva «amiga Francina» i per l’altra quan passen coses importants a Menorca sembla que els polítics d’aquí no se n’han de preocupar si no són competència del Consell. El cas del transport aeri és paradigmàtic. Totes les gestions les fa Marc Pons, menorquí d’Es Mercadal però conseller del Govern, no de Menorca. És una diferència evident amb la passada legislatura, quan Alejandre, sense competència, donava guerra.

L’empresari Sebastià Triay Fayas, premiat com a Protagonista de la Vida Menorquina, demanava públicament a Sant Antoni que il·lumini els polítics menorquins perquè encertin en les seves decisions. Un bon desig per una setmana un poc més tràgica del que és habitual.

 

El reto de la reserva

marzo 23rd, 2018

La Reserva de la Biosfera de Menorca cumple 25 años, ha llegado a la edad adulta sacando brillo al título pero sin un avance suficiente que la dote de contenido. La preservación del territorio y del paisaje ya se había conseguido antes de la declaración de octubre de 1993, dejando atrás de forma definitiva la presión urbanizadora de las décadas anteriores.

Ahora los objetivos son distintos. La Reserva debe aportar mucho más en la reducción de las emisiones contaminantes y dar un gran salto en energías renovables; ha de plantearse un cambio en la generación y gestión de los residuos; ha de mejorar en el consumo de agua potable y en la conservación de los acuíferos. Todo ello son deberes pendientes que no se pueden demorar más.

Sin embargo el gran reto de la Reserva lo plantea Jeroni Planells, el científico encargado de informar a la Unesco de la gestión que se hace en Menorca. La Reserva debe pasar de ser un título para repartir medallas, a un ejemplo en sostenibilidad. Para ello debe demostrar algo esencial, que el modelo auténtico de la Reserva no solo es compatible con el bienestar económico y la generación de riqueza y que no empobrece a los menorquines, sino que es una herramienta eficaz para ayudar a una buena economía.

Esta idea no es nueva, va con el título de la Reserva, pero requiere de una gestión política y de un compromiso social que no se ha alcanzado. Por ejemplo, no es lo mismo promocionar la Isla y las playas vírgenes para atraer turistas que presentar una oferta turística que presume de sostenibilidad, desde los taxis eléctricos hasta el consumo de productos agrícolas y ganaderos de producción ecológica. La gestión política de la Reserva tiene una lista larga de deberes y asignaturas pendientes. Durante estos 25 años, el Govern balear ha pasado de la Reserva menorquina, como lo demuestra que no hay una sola ley con una referencia expresa a la misma.

El aniversario puede ser una oportunidad para afrontar los retos, a no ser que lo que realmente interesa sea presumir del título.

 

Abús de premis i homenatges

marzo 18th, 2018

Hi ha premis necessaris per a aquells que guanyen un concurs literari o una cursa esportiva. Però crec que n’hi ha de prescindibles, perquè no es basen en un resultat sinó que són discrecionals i que al final poden fins i tot crear més d’un disgust quan algú es pregunta per què a uns sí i a uns altres no.

La societat, les empreses i les institucions, han de ser agraïdes i amables. De forma interna s’ha de poder reconèixer la feina, per exemple, d’una persona que es jubila després de molts anys. Aquest acte familiar és diferent del que moltes vegades s’organitza per a repartir medalles públiques. Que hagis treballat 30 anys en un servei públic no hauria d’obligar a rebre un reconeixement social. És a dir, es tracta de separar el que és un reconeixement intern d’un acte per a qui realment mereix un homenatge públic.

La tendència avui és a multiplicar els premis, com més millor. No hi ha institució que no en concedeixi. Així es fomenta la dinàmica de pensar a qui concedim un premi, cosa que moltes vegades no resulta gens fàcil i obliga a donar moltes voltes.

Amb això no vull dir que els que reben un reconeixement públic no s’ho puguin merèixer. Hi ha tantes persones que han fet una feina ben feta que la llista de premis encara podria ser més llarga. Però la conseqüència de l’excés d’homenatges públics és que al final perden valor.

No sé si aquesta ansietat pels premis és una estratègia per apropar les fredes administracions i els desprestigiats polítics als ciutadans. O si és que la mateixa societat necessita incrementar la seva autoestima. Una forma de contrarestar la pluja de males notícies que ens envolta.

Dels premis discrecionals, m’agraden més aquells que permeten recuperar una figura del passat, conèixer la seva biografia, descobrir la seva obra i que el mateix reconeixement sigui una aportació a la societat. Aquests no són tan efímers com la majoria dels que es donen avui.

 

El humor sí tiene sentido

marzo 11th, 2018

No están los tiempos y las cosas para estar haciendo chistes, pueden pensar algunos. Sin embargo, el sentido del humor se reivindica en general como imprescindible. De hecho, el mal humor debería figurar entre los principales motivos de preocupación en las encuestas sobre lo que no nos deja dormir a los ciudadanos de este país. Se nota que nos rodea la crispación. Y como crece la intolerancia cada día soportamos menos que alguien trate con humor, se ría o se divierta relativizando los grandes problemas que nos atenazan y que nos hacen más tristes.

Recuerdo una viñeta de Forges, recuperada estos días de orfandad, en la que aparecía un matrimonio de jubilados sentados en sendas butacas y sin televisor. Ella levanta la vista de la calceta cuando él le propone: «Oye María, qué te parece si vamos a atracar un banco».

El oficio de humorista tiene algo en común con el de periodista. Si no incomoda a alguien es que no vale la pena. Lo que a menudo atenta contra la libertad de expresión y contra la responsabilidad profesional de los periodistas y de los humoristas es la agresividad de los intolerantes. Las redes están llenas de insultos, pero ahora las causas comunes alientan a que los comentaristas se envalentonen y sin demasiados reparos se sumen a la fiesta del descrédito ajeno. Y al final, los que deberían llevar aire fresco o los que tienen el ingrato y noble deber de aproximarse a la verdad, se plantean si vale la pena ponerse en la diana de los fanáticos.

La idea de respeto se difumina y se convierte en otro argumento ideológico. Solo puedo reírme de los contrarios a mis ideas pero no acepto ni la más pequeña broma de los que no piensan como yo. Es el sectarismo con mal humor. Muchos han renunciado a los beneficios de reírse de uno mismo, lo que es un buen antídoto a la tendencia a la radicalidad. Prefieren la comodidad del gueto, más que la libertad, que siempre se ha de reconocer a los demás antes que apropiarse de ella en exclusiva.

 

Son Bou, el error que no se subsanó

marzo 4th, 2018

Hace unos días, Antoni Salvador recordaba cómo a mediados de los 80 existía una gran presión urbanizadora en la costa sur de Menorca. Alfons Méndez en su historia del turismo en Menorca, «A la recerca del paradís», cuenta con detalle los proyectos de urbanización que se desarrollaron y los que fracasaron, por la presión popular y por la mala gestión de algunas administraciones. Todo ello forma parte de la historia. Hoy la protección del territorio y del paisaje de la Isla es una de las pocas cosas en las que existe en realidad un consenso social, salvo polémicas de rango muy inferior a las de hace 30 años.

El PTI de 2003 convirtió en norma la voluntad proteccionista. Sin embargo se pasó de frenada en Son Bou. Un error que ha costado muy caro. Algunas medidas estaban justificadas, como impedir que Meliá construyera otras dos moles en primera línea de mar, cuando las dos que se mantienen deberían demolerse para mejorar la imagen de la zona turística. Otras decisiones, como Cesgarden y Princesa Son Bou, las dos que han generado indemnizaciones millonarias, son errores graves. Creo que si los dos proyectos se presentaran hoy, cuando la protección del paisaje es patrimonio de todos, las obras se autorizarían. Sobre todo por que los terrenos donde Cesgarden quería construir su hotel de lujo, estaban en la zona interior, con una continuidad de la zona urbanizada del perfil de la ladera, y los de Princesa Son Bou se situaban a la altura del puente de acceso a la urbanización. Tiene más impacto el importe de las urbanizaciones del que habrían tenido estas obras sobre el paisaje.

El error de planeamiento no se corrigió después, en 2006 cuando se firmaron una serie de convenios urbanísticos que evitaron otras posibles indemnizaciones.

Claro que estas sentencias no cuestionan el PTI. Eso es evidente. Lo que cuestionan las sentencias es la gestión política del PTI en Son Bou y no saber subsanar los errores.